Como digo siempre, uno de los ingredientes de la felicidad es poder dar sentido a nuestras vidas. Si nos levantamos cada día con objetivos y metas que son importantes para nosotros y a con las que estamos realmente comprometidos, nuestra vida tendrá sentido y nos sentiremos mucho más satisfechos con ella. Pues bien, esto mismo, podemos favorecerlo en nuestros hijos: que encuentren aquello que les motiva, lo que se les da bien y que traten de implicarse en ello para dar significado a sus vidas. 

niño con interés

Nuestros peques tienen muchas cosas por descubrir, una es muy importante y es cuál es su talento o sus muchos talentos, lo que se les da bien, lo que les gusta y lo que les gratifica. Puede que les encante dibujar, o nadar, o aprender cómo funcionan los cacharros que caen en sus manos. ¡Quién sabe! Como padres sería fantástico que pudiéramos reconocerlo para ayudarles a potenciarlo y a disfrutarlo.

Algunos errores que no debemos cometer…

Como decía en otro post, a veces nos obsesionamos con la idea de que no pierdan oportunidades, de que aprendan muchas cosas y sepan hacer de todo, que sean buenos en los deportes, pero también que sepan algo de música, que aprendan a patinar y también que hablen inglés, y al final, con tanta actividad, sólo conseguimos aturullarles la cabeza. Seguramente, es bueno y necesario que sepan un poco de todo, pero para eso ¡ya está el cole!

Aunque todos los padres queremos la felicidad de nuestros hijos, a veces, y con la mejor de nuestras intenciones no facilitamos que ellos desarrollen lo que realmente les gusta. Muchas veces intentamos transmitirles aquello con lo que nosotros disfrutábamos, eso está muy bien, pero es posible que a ellos no les llame la atención. Enseñarles lo que nos gusta es una parte maravillosa de ser padre, aceptar que a ellos puede no gustarles tanto, es la mejor manera de potenciar su creatividad y su originalidad. ¡Igual acaban siendo ellos los que nos enseñan a disfrutar con algo nuevo!

¿Cómo podemos reconocer su talento?

Para poder descubrir qué se le da bien a nuestro hijo y qué es lo que más le gusta hacer necesitamos dos cosas fundamentales: observación y ofrecerle muchas oportunidades para experimentar.

Si observamos a nuestro hijo cuando juega, atendemos a las cosas que más le gustan del colegio y las que menos, preguntamos a los profesores seguro que descubrimos cuáles son sus puntos fuertes. ¿Le gusta más trabajar solo o en grupo? ¿es minucioso o es más bien práctico? ¿le gustan más las actividades físicas o disfruta leyendo e investigando?

Además, si le proporcionamos todo tipo de oportunidades para experimentar cosas nuevas, seguro que puede descubrir mucho más sobre sí mismo. Podemos planificar un día de ruta por el campo, otro día ir a ver un partido de baloncesto, teatro para niños o llevarle a una exposición de pintura. Seguro que surge la oportunidad para hablar de gustos y preferencias y sobre todo, podremos observar en qué actividades disfruta más.

Animarles a realizar aquello que les gusta e interesarnos por todo lo que a ellos les interesa son herramientas también para que nuestros hijos no dejen de lado sus motivaciones. Si aprenden que hacer lo que les gusta puede proporcionarles enormes satisfacciones lo buscarán y cada vez tendrán una motivación mayor por realizarlo. Cuanto más hagan lo que se les da bien, mejor lo harán, y más gratificaciones obtendrán por ello. Poner ojos de asombro cuando nuestro hijo consigue algo que quería, que le gusta y que se le da bien es el mejor incentivo que pueden obtener para seguir proponiéndose metas.

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