Todos necesitamos aprender a vivir en sociedad. Nuestros hijos necesitarán desarrollar habilidades para poder afrontar una vida social donde tendrá que relacionarse para tener una vida plena.Las primeras relaciones, que se producen en la familia son claves para un desarrollo emocional adecuado. ¿Cuándo puede fallar? ¿Qué debemos cuidar en el hogar?

socialización

La socialización es el proceso por el cual una persona se convierte en un ser social, es decir, adquiere las pautas para vivir en sociedad. En la socialización, la familia es el escenario clave donde el niño va a adquirir las primeras pautas sociales y a desarrollar su propia identidad dentro de una sociedad y cultura determinadas.

La familia de una manera más o menos explícita va a ir transmitiendo a los más pequeños una serie de normas de convivencia y un sistema de creencias más o menos invariable a lo largo de la vida del individuo.

A veces, por las circunstancias de la familia, pueden aparecer dificultades en el desarrollo de la identidad social y emocional del pequeño.

1. Los conflictos en la familia

Si la familia se convierte en un escenario de conflictos y enfrentamientos emocionales, por ejemplo, por desavenencias entre los padres, esto puede tener repercusiones en el desarrollo emocional del niño. Los niños que viven en un ambiente de peleas y conflictos van a tener dificultades para aprender a regular sus emociones y afrontar las relaciones con los demás. Es posible que repitan fuera del hogar, escenas vividas dentro y sean niños más peleones pero también niños que adopten un papel más sumiso o de víctima con los demás.

A veces, como padres nos va a ser imposible evitar ciertos conflictos, pero sí podemos cuidar el impacto que va a tener en nuestro hijo. Por eso, tenemos que estar atentos ante determinadas situaciones como un divorcio o una situación de dificultad económica en el hogar.

2. La sobreprotección

En ocasiones, los padres consideran que la sobreprotección es una manera de demostrar el amor que sienten por sus hijos. Sin embargo, crecer en un entorno de sobreprotección puede conllevar que en la vida adulta se manifiesten problemas de inseguridad, incapacidad para la toma de decisiones y una baja tolerancia a la frustración, generando en la persona sentimientos de angustia por las pocas habilidades que ha desarrollado para afrontar las dificultades de la vida cotidiana.

3. Falta de atención

Cuando los padres no dedican el tiempo suficiente a sus hijos éstos pueden crecer en un ambiente pobre de oportunidades para aprender y con una gran inseguridad afectiva

Los niños que crecen sin atención suelen manifestar pocas habilidades sociales y dificultades para tener relaciones de calidad con otras personas de su entorno. 

Esta falta de atención puede producirse tanto por falta de tiempo como sucede en los casos de padres con largas jornadas laborales o con necesidad de realizar largos viajes lejos de su hogar o también por falta de calidad de tiempo. Aunque estemos con nuestros hijos, si “les enchufamos a la televisión largas horas”, o intentamos que jueguen siempre solos porque nosotros tenemos “cosas más importantes que hacer” aunque pensemos que estamos el tiempo suficiente con nuestros hijos, éste no será un tiempo de calidad.

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