¿Cómo influye la separación en nuestros hijos?

La separación de los padres puede llegar a ser una situación muy traumática para los hijos si no se realiza de la manera adecuada. No se trata de mantener una pareja que no se lleva bien, únicamente porque nuestro hijo no sufra, porque el daño de vivir en un hogar conflictivo es mucho mayor que el de vivir la separación de los padres, pero sí es importante cuidar cómo viven nuestros hijos la separación. En el caso de que decidamos separarnos de nuestra pareja, es importante cuidar no sólo cómo se lo decimos, sino también lo que vive en casa antes y después de la separación.

La edad va a marcar muchas diferencias en la manera de entender y afrotar la separación de los padres. Es muy importante cuidar cómo nuestro hijo comprende la separación y sobre todo, las causas a las que atribuye la separación. Un aspecto fundamental es cuidar que no se consideren culpables de lo sucedido.

Si nuestro hijo es muy pequeño (entre 0 y 6 años)

separación de los padres

Los niños más pequeños son los que más sufren ante una separación porque no comprenden todavía las relaciones sociales. Lo que les llega es que las relaciones no son estables y pueden tener la sensación de que han sido abandonados.

En niños de 4 ó 5 años pueden aparecer comportamientos de exigencia de atención a los padres y pueden aparecer emociones de tristeza. También en esta edad pueden aparecer pesadillas y terrones nocturnos lo que provoca que tenga miedo de quedarse solo en la habitación. En el colegio puede empezar a tener problemas negandose a asistir o mostrandose muy inquieto y distraido.

Si nuestro hijo está en edad de primaria (entre 6 y 12 años)

En esta edad es muy importante cuidar las atribuciones de culpabilidad. Los niños en esta edad pueden acabar culpando de la separación al progenitor con el que se han quedado viviendo, y mostrarles su rabia con comportamientos violentos y de oposición. Otros niños en esta edad, acaban culpandose a sí mismos, seguramente por mensajes que les han llegado de sus padres, y comienzan a pensar que por su mal comportamiento sus padres se han separado. Esta actitud es muy peligrosa ya que pueden comenzar a pensar que son malas personas lo que va a dañar seriamente el desarrollo de su personalidad.

Cuando nuestro hijo es un adolescente (entre los 12 y los 18 años)

En el caso de los adolescentes, si la separación se ha llevado adecuadamente es más sencillo que comprendan lo sucedido. Sin embargo, dada la fragilidad de su identidad en estas edades, pueden encerrarse en sí mismos y sufrir en silencio la sensación de abandono e insestabilidad. Es frecuente que eviten estar en casa y traten de pasar mas tiempo con los compañeros de su misma edad. Es fundamental atender este tipo de conductas, escuchar y pasar tiempo con ellos para que no se sientan sin apoyo y cuidar mucho que se inicien en comportamientos de riego.

Hay que tener especial atención con…

En definitiva, nuestros hijos según la edad y cómo vivan la separación de los padres pueden mostrar diferentes reacciones. Algunas reacciones con las que debemos tener un especial cuidado son:

– Reacciones psicosomáticas como pueden ser problemas digestivos, dolores de cabeza, dificultades para conciliar o mantener el sueño…

Reacciones emocionales intensas y prolongadas, de manera que, podemos considerar normal que nuestros hijos reaccionen con llantos ante la separación de un progenitor, con tristeza, e incluso con ira, siempre que sea puntual. Sin embargo, si estas reacciones permanecen en el tiempo y le impiden llevar su vida normal a cabo (dificultades para asistir al colegio, aislamiento social…) entonces será necesario buscar ayuda profesional.

Irritabilidad y nerviosismo. En algunos casos aparecen problemas de hiperactividad, falta de atención y problemas de conducta.

Dificultades de aprendizaje. Derivado de todo lo anterior, pueden aparecer problemas de aprendizaje que pueden llevar al fracaso escolar si no se toman las medidas adecuadas.

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