¿Es bueno que mi hijo haga lo que quiere hacer en cada momento o debo imponerle una rutina diaria? Esta es una de las preguntas que suele traer a los padres de cabeza, hay muchas opiniones, pero dejar solo la responsabilidad a los niños acerca sus necesidades puede ser perjudicial para su desarrollo. 

Rutinas

Algunos padres piensan que sus hijos serán mas felices si realizan aquello que desean en cada momento del día y responden a sus necesidades inmediatas. De esta forma si el niño quiere jugar a la hora de la cena, esperan a que se cansen para darle la cena o, le dan la cena mientras juega; si el niño no quiere bañarse no pasa nada, se bañará al día siguiente; o explican que prefieren que sus hijos sigan la rutina de sus padres e intentan cambiar por completo los hábitos el fin de semana y esperan que el lunes todo vuelva a la normalidad.

Después de un tiempo así, el niño se puede volver rebelde y desorganizado, tratando siempre de decidir cuando se viste, cuando se cena o cuándo se acuesta y los padres se desesperarán. Un niño se nota cansado, pero todavía no tiene la madurez para poder entender que necesita un tiempo de sueño para poder después sentirse descansado para jugar, los niños quieren cubrir sus necesidades en el “ahora” y necesitan de ayuda externa para cubrir sus necesidades de sueño, alimentación e higiene.

¿Qué beneficios tiene seguir unas rutinas en el hogar?

  • Le ayuda a saber “qué viene ahora” y a estar tranquilo cuando sucede: “es la hora del baño“, “es la hora de los dibus y luego a cenar
  • Le ayuda a establecer un ritmo biológico sano: tendrá hambre antes de comer y sueño antes de dormir, sabe que después de de los dibus llega la comida y sentirá ganas de comer
  • Ayuda a mejorar la convivencia en casa, padres e hijos saben cuándo hacer qué y eso relajará al niño y en consecuencia, a los papás. 
  • Le ayuda a disfrutar más de cada momento, la hora del baño se puede convertir en una guerra si el niño se opone antes, sin embargo, si está relajado y sabe que llega el baño, puede disfrutar de ese momento. Además, si existe una organización habrá tiempo para disfrutar del baño y no será algo que llevar a cabo “deprisa porque se ha hecho tarde“. 

¿Cómo establecemos una rutina sana en casa?

Establecer una rutina supone organizar el tiempo y las actividades que hay que realizar. Esto será diferente en cada familia y dependerá de los horarios de hijos y padres. No puede tener la misma organización una familia con un hijo que una familia con cinco hijos y por ello, sólo podremos organizar bien el tiempo si dedicamos un tiempo a pensar en las necesidades de todos los miembros de la familia (padres e hijos) y cómo compatibilizarlo.

Las 3 reglas de oro de una buena rutina serán: 

  1. Los hábitos básicos de comer, dormir y la higiene diaria deben tener un mismo horario y deben realizarse de la misma forma a diario. La flexibilidad puede ir aumentando a medida que el hábito está bien adquirido y el niño va creciendo, pero nunca cuando el niño es muy pequeño y todavía no tiene ningún hábito. 
  2. En la organización del tiempo hay que contar con tiempo para disfrutar y de ocio. Los niños necesitan jugar, ver dibujos, pasear y tener tiempo también para estar relajados. 
  3. Los hábitos también pueden ser divertidos, no tienen por qué convertirse en algo que hay que hacer rápido y de forma aburrida. Por ejemplo, lavarse los dientes puede ser un momento para estar con los padres en el baño, reírse y hacer muecas en el espejo. Los niños necesitan mucho tiempo para lavarse los dientes, sobre todo, cuando no tienen buenas habilidades para el cepillado.

¿Se puede ser flexible y hacer excepciones?

¡Por supuesto! Se pueden hacer excepciones (incluso serán buenas), pero éstas deben ser eso, excepciones puntuales y esporádicas. Una buena manera de que el niño entienda que son excepciones será anticipárselo, explicándole por qué hoy nos vamos a acostar más tarde o por qué hoy después del baño no nos vamos a poner el pijama porque toca visita a la familia. Realizar excepciones, explicárselo y adaptarnos a los cambios será también bueno para que el niño no sea excesivamente rígido ante los cambios necesarios que se producen en el entorno.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *