¿Te has parado alguna vez a pensar que tipo mamá o papá eres? Además del estilo educativo, también hay que reflexionar sobre cómo hablamos con nuestros hijos ¿Haces muchas preguntas o pocas? ¿Esperas a que conteste? ¿Interpretas o prefieres ser fiel a lo que dice? Y lo más importante ¿qué consecuencias tiene tu estilo en su desarrollo intelectual?

Mama riendo con su hija

 

Atiende a estos dos ejemplos… ¿Con cuál te sientes más identificada/o?

Ejemplo 1

Ejemplo 2

M/P: ¿Te acuerdas cuándo fuimos a ver a la tía Paca?

H: Tita, Tita

M/P: Sí, la tita, pero ¿Te acuerdas cuándo fuimos a ver a la tita?

H: No

M/P: Si, si seguro que te acuerdas, ¿Cuándo fuimos hijo, cuándo fuimos?

H: Al coche papá

M/P: No, en coche no fuimos, fuimos en tren. ¿Te acuerdas cuándo fue?

H: …

M/P: ¿Te acuerdas cuándo fuimos a ver a la tía Paca?

H: Tita, Tita

M/P: Sí, la tita Paca que es muy divertida y te regaló un muñeco, ¿verdad?

H: Si, muñeco

M/P: Claro, si es que la Tita Paca está en todo, sabía que íbamos a ir el domingo y te compró un muñeco. ¿Te acuerdas? ¿Cómo fuimos?

H: Al coche papá

M/P: ¿En coche? En coche fuimos el sábado a comprar al centro comercial, que compramos mucha ropita nueva para el invierno, ¿a que sí?

H: Sí

M/P: Y donde la tía fuímos en el tren ¿te acuerdas?

H: Sí, chucu-chucu, en el tren.

En el ejemplo 1, la mamá intenta que su hijo recuerde algo que sucedió en el pasado (el fin de semana) Está probando si su hijo lo recuerda, y esto facilita su memoria. ¡Es genial! La forma en que lo hace es con un estilo repetitivo de conversación, quiere que su hijo lo recuerde y responda: “Sí, el domingo” y considera que sólo tiene que insistir con la misma pregunta para que logre recordarlo.

Por su parte, la mamá del ejemplo 2 también quiere que recuerde algo que sucedió en el pasado, pero usa un estilo constructivo de conversación. Más allá de que su hijo lo recuerde o no, va añadiendo datos e interpretando la conversación de su hijo. Este segundo estilo es mucho más enriquecedor para el pequeño. El hijo del ejemplo 2, gracias al estilo constructivo de conversación de su mamá va a ir reconstruyendo en su cabeza el fin de semana: “el sábado al centro comercial con mamá y papá, fuímos en coche a comprar ropa para el invierno”, “el domingo a ver a la tita en tren con mamá, me regaló un muñeco”. En el segundo ejemplo la mamá aporta mucha más información y esto favorece que el niño vaya mejorando la construcción de sus historias pasadas en su memoria. ¡Seguro que el niño del ejemplo 2 recuerda la visita a su tita mucho más que el niño del ejemplo 2!

Además, según las investigaciones que se han realizado observando las conversaciones de los papás con sus hijos se ha visto que:

Los papás y las mamás constructivas suelen hablar con sus hijos del pasado con mucha más frecuencia que los que tienen un estilo más repetitivo. Y esto, favorece el desarrollo de la memoria de sus hijos. 

Los hijos de papás y mamás constructivos se manejan mucho mejor al recordar historias del pasado, las cuentan con mayor detalle y con más frecuencia que los hijos de papás y mamás repetitivos. Además, aprenden el valor social que tiene recordar hechos con los demás y conversar sobre acontecimientos pasados, sus conversaciones son más ricas y gracias a ello, sus relaciones sociales también. Los psicólogos que han estudiado estos dos estilos concluyen que:

Los niños que practican conversaciones con sus padres con un estilo constructivo aprenden, no sólo a recordar, sino también cómo recordar algo, cómo organizar y cómo comunicar sus recuerdos del pasado.

Y tú, ¿de qué estilo eres? ¿te gusta hablar con tus hijos de las cosas que han sucedido en el pasado? ¡Seguro que hoy es un buen día para empezar a practicar más el estilo constructivo!

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