El bebé nace con unos reflejos que van a ser vitales para su supervivencia, y entre ellos, sin duda, el más importante es el reflejo de succión. Aunque los primeros días tendremos que conseguir “el enganche” adecuado, lo cierto que el bebé ya nace con una habilidad innata para succionar cuando algo roza su boca. Pero, ¿En qué consiste el reflejo innato de succión?

enganche al pezon

El reflejo de succión asegura la supervivencia del bebé, ya que es la conducta que le va a permitir alimentarse. La succión, que a simple vista puede parecer una conducta sencilla, es en realidad un conjunto de conductas que el bebé sabe combinar a la perfección desde que nace.

La succión implica, no sólo movimientos de la boca, sino también de la garganta y de la cabeza. En primer lugar, el bebé muestra desde que nace una conducta de búsqueda cuando un objeto roza su mejilla. Este comportamiento es vital para buscar el pezón, así como para mantenerlo en su boca. Después, el bebé muestra el reflejo de succión propiamente dicho cuando un objeto es introducido en su boca. La succión de los bebés es muy distinta a la de los adultos, y en cierta manera, bastante más eficaz. El bebe mueve la lengua adelante y atrás, exprime el pezón para extreer la leche y después reduce la presión para que la leche fluya más rapidamente hacia el pezón nuevamente. Se trata de un movimiento rítmico que permite succionar muy rápidamente sin atragantarse.

El bebé, al contrario que los adultos, puede succionar a la vez que respira ya que los pulmones no intervienen en la succión. Es por este motivo por el que al terminar de comer es necesario facilitar que el bebé expulse los aires que han llegado a su estómago. Para facilitarlo, se recomienda situar al bebé apoyado contra el pecho, con su cabeza sobre el hombro en posición vertical, y, en caso necesario, ayudarle con pequeñas palmaditas en la espalda.

Este reflejo de succión es involuntario al nacer de manera que cualquier bebé a quien se le acerque un objeto a la boca responde con movimientos de succión. Con el tiempo, el bebé irá aprendiendo a manejar este comportamiento y utilizarlo en su vida adulta de una manera diferente. y de forma voluntaria.

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