¿Cómo ayudar a nuestros hijos en los estudios?

 

Queramos o no, solemos premiar y castigar a nuestros hijos según su rendimiento académico. A veces les prometemos un regalo material si aprueban algún exámen, otras veces les premiamos con una sonrisa o una palmadita en la espalda, cuando suspenden, les solemos castigar con una mala cara o una frase que indica nuestro enfado. Lo hagamos queriendo o no, el caso es que debemos cuidar mucho la MANERA como lo hacemos y sobre todo, QUÉ estamos premiando o castigando.

 

¿Cómo premiar por el estudio?

niño estudiando

Aunque a veces nos cueste verlo, nuestros hijos prefieren nuestra aprobación que cualquier regalo material. Cosas como “pero qué listo eres” o “qué mayor, ya sabes muchas cosas” tienen mucho más impacto en nuestros hijos que regalarle la bici prometida a final de curso. Además, normalmente este tipo de frases de aprobación son más inmediatas, las decimos cuando nuestro hijo nos cuenta o nos muestra un logro y, como ya sabemos, los refuerzos inmediatos son mucho más efectivos que los refuerzos a largo plazo.

Si nos ponemos en su lugar, pensemos que preferimos, ¿que nuestra pareja nos diga que somos fantásticos o que nos regale el útlimo teléfono del mercado? Seguramente, el último teléfono nos encantará, pero no lo solemos asociar con que somos o tenemos alguna característica que le agrada, sencillamente, es un regalo. Sentirse especial o ver que la persona que nos quiere piense que somos buenos, es, sin duda alguna, insustituible. Si pensamos en nuestros hijos, que están desarrollando su propia identidad y su autoestima, esto es mucho más importante.

¿Qué premiar?

Los padres se suelen fijar en la poca información que tienen acerca del rendimiento escolar que tienen sus hijos: las calificaciones que los hijos traen a casa trimestralmente. Aunque este dato es importante, también hay que prestar atención a otros factores que pueden ayudar más a nuestros hijos a mejorar su aprendizaje.

– El esfuerzo

Tenemos que estar pendientes de valorar y premiar más el esfuerzo que el resultado final. Si vemos que nuestros hijos realizan sus tareas, los profesores nos informan que atiende en clase y tiene buen comportamiento, pero después, sin embargo, no alcanza los resultados esperados, el castigo no va a ayudarle a mejorar. En este caso, probablemente nuestro hijo tenga dificultades con las técnicas de estudio, le falte alguna formación de base o, incluso, puede estar teniendo problemas en otras áreas (con sus amigos o compañeros de clase, por ejemplo) que le impiden mantener la concentración necesaria. Por lo tanto, es importante premiar el esfuerzo, y en el caso de no lograr el resultado esperado, proporcionar apoyo y comprensión, evitando que vean el colegio como una amenaza. Algunas frases pueden ayudarle más que un castigo: “No te preocupes, seguro que para la próxima lo consigues”, “Solo suspende el que lo intenta”, “¿qué crees que ha podido fallar?”…

– Valorar los avances

Las calificaciones escolares suelen valorar si se ha alcanzado un nivel determinado y este nivel no se individualiza sino que es el mismo para todos los alumnos de una clase o curso escolar. Aunque generalmente los profesores realizan una evaluación inicial para tratar de determinar de qué nivel parten sus alumnos para avanzar desde ese punto, ellos tienen unos objetivos que lograr y suelen establecer unos objetivos mínimos. Para lograr que nuestros hijos valoren el aprendizaje, es decir, les guste aprender, el refuerzo y los premios deben darse en función del avance desde su nivel inicial a un nivel más avanzado.

Un ejemplo, imaginaos que un niño de 15 años se cambia de su instituto habitual a un insitituto bilingue de francés. Este alumno nunca ha estudiado francés pero en el nuevo instituto debe hacer un enorme esfuerzo por tratar de adaptarse al nuevo nivel que se le plantea. Para lograr aprobar, los objetivos que se plantean es lograr realizar los exámenes con el nivel gramatical y de comprensión que le corresponde a un adolescente francés nativo. ¿Creeis que este alumno estará motivado por estudiar y aprender? ¿o más bien tirará la toalla el primer día de clase?

Cuidado con su motivación: favorece la Motivación Intrínseca

Otro aspecto a tener en cuenta al premiar el aprendizaje es no fomentar la motivación extrínseca. El aprendizaje tiene un refuerzo en sí mismo, que es la propia sensación de avanzar y aprender más. A veces, el sistema de refuerzos de los padres hacia sus hijos y del colegio a sus alumnos promueve la motivación extrínseca, es decir, los chicos dejan de querer aprender por la propia sensación de conocer y mejorar y empiezan a estudiar “por el aprobado” o “por la bici que nos van a regalar”. Sin duda, si estudia por lograr algo externo al propio aprendizaje lo va ha hacer mucho peor que si estudia porque le gusta.

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