Cuando tenemos hijos pequeños nos preocupa mucho su desarrollo intelectual. Pero, ¿y en la adolescencia? ¿Podemos hacer algo para seguir favoreciendo su desarrollo intelectual? ¿Cómo podemos potenciar al máximo sus capacidades?

Hablar con hijos

La adolescencia es la etapa en que nuestros hijos acceden a un pensamiento adulto, maduro y que les va a permitir realizar razonamientos abstractos y comprender mejor el entorno en el que viven. Si queremos favorecer la inteligencia y el desarrollo cognitivo de nuestros hijos es importante que a lo largo de esta etapa fomentemos una serie de actitudes en el hogar:

1. Fomentar el debate

Para fometar el debate en el hogar se puede tratar de cuestionar ideas, aprovechando noticias que aparezcan en televisión, sucesos, lecturas realizadas o la última película que se ha visto en cine. Se trata de fomentar el debate, escuchando y animando a opinar a nuestro hijo, expresando nuestras propias opiniones sin imponerlas y explicando las razones de las mismas. Alguna fórmula que puede ayudar puede ser: “tienes razón en eso que planteas pero, ten en cuenta que si…” o “estoy de acuerdo contigo en que …… pero creo que puede tener ciertas ventajas la opción de….”

2. Orientarle para que pueda pensar en posibilidades y consecuencias de sus propias decisiones

Una de las mejores herramientas que puedes enseñarle a tus hijos adolescentes es la toma de decisiones reflexiva. Aprender a pensar en diferentes alternativas a un problema con sus consecuencias y resultados, le permite a tu hijo, no solo practicar pensamiento reflexivo sino también tomar decisiones inteligentes. Para eso puedes pedirle a tu hijo que tome alguna decisión sobre algo que le afecta, como qué actividades extraescolares realizar o  dónde ir a pasar un  fin de semana, oriéntale para que plantee los pros y contras de cada alternativa y pídele una decisión razonada.

3. Animarle a compartir sus opiniones en grupo tanto de adultos como con otros adolescentes

Puede que nuestro hijo comparta sus opiniones en casa pero tenga más dificultades en realizarlo cuando está en grupo, se puede tratar de incitarle a que lo haga, nunca obligándole ni poniendole en evidencia delante de otras personas, sino favoreciendo que salga el tema y apoyándole las primeras veces que tome la iniciativa de intervenir.

4. Potenciar el desarrollo de las ideas propias

A veces podemos encontrarnos con la actitud de “a mi me da igual” o detectar que nuestro hijo copia nuestras propias ideas o las de otros. Se puede tratar de favorecer que piense por sí mismo y desarrolle sus propias ideas a través de debates donde podemos utilizar las preguntas para incitarle a pensar: ¿y tú que crees que pasaría si no hubiera políticos? ¿qué ventajas crees que tiene utilizar el metro en vez del coche? ¿y qué inconvenientes? ¿por qué crees que la gente se engancha al tabaco? ¿por qué crees que la gente se cambia de país?

Si te animas a preguntarle a tu hijo este tipo de cuestiones, recuerda que debes ir cargado de tolerancia y ganas de debatir, ¡no de lograr imponer tu criterio! Si tu hijo detecta que quieres imponerle algo, ¡reaccionará pensando justo lo contrario!

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