Los grandes avances científicos que se han producido en el siglo pasado y que continuan avanzando en el que comenzamos, han permitido a las parejas la posibilidad de decidir el mejor momento para tener un hijo. La planificación del embarazo presenta muchas ventajas, aunque sin duda presenta un gran riesgo: no encontrar nunca el momento ideal. Sin duda, esperar que nos llegue un momento sin dificultades en nuestra vida puede hacer que nos planteemos ser padres a una edad muy tardía, lo que puede poner en riesgo nuestra fertilidad o la salud del futuro hijo.

Embaraza en control médico

La planificación del embarazo nos va a permitir anticiparnos y facilitar las mejores condiciones para que nuestro hijo venga al mundo. En el caso de las mujeres, un aspecto que deben anticipar antes de decidir quedarse embarazada es encontrarse en el mejor estado de salud posible. El embarazo implica numerosos cambios en nuestro organismo, cambios a los que es necesario que el cuerpo sea capaz de adaptarse. Para ello, en el momento en que decidamos tener un hijo es importante acudir a nuestro médico para realizarnos una revisión completa y comentarles nuestro deseo. De esta manera, el médico evaluará si el estado de salud es el óptimo para un embarazo, o si es necesario seguir algún tratamiento antes. 

 

Tal y como recomiendan los especialistas, en los tres meses anteriores a que una mujer se quede embarazada, ésta debería comportarse como si ya lo estuviera. Esto implica: 

Dejar de tomar la píldora durante al menos tres meses antes del embarazo, utilizando durante este tiempo un método anticonceptivo alternativo como el preservativo. 

– Abandonar malos hábitos en el consumo de sustancias tóxicas, como el tabaco o el alcohol. Durante el embarazo, el feto se nutrirá de la corriente sanguinea de la madre y los tóxicos tardan un tiempo en ser eliminados por nuestro cuerpo.

Reducir el estrés ambiental en la medida de lo posible ya que, estados de estrés elevados pueden interferir en el embarazo llegando a provocar, incluso, abortos espontaneos en las primeras semanas, cuando áun el feto no se ha adherido a la pared del útero y es muy sensible a cambios hormonales. 

– Comenzar a adquirir hábitos sanos de alimentación que deben continuar a lo largo de todo el embarazo y la lactancia. Los nutrientes de la madre van a ser los nutrientes que van a permitir al feto desarrollarse con lo que, durante todo este período es fundamental cuidar la alimentación. 

 

En cuanto a la edad ideal para tener un hijo, podríamos decir que existe una edad ideal biológica y una edad ideal psicosocial. En el mejor de los casos, ambas coincidirian tanto para el padre como para la madre y sería entonces cuando se planificaría tener un hijo. En cuanto a la edad biológica, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la edad biológica ideal para tener un hijo se sitúa entre los veinte y los veinticinco años. En esta etapa, tanto el hombre como la mujer tendrían “los mejores óvulos y los mejores espermatozoides”, además, la mujer estaría en el mejor estado físico para afrontar un embarazo durante nueve meses. Sin embargo, la tendencia actual en los países donde existe mayor bienestar económico es la de alargar la edad para tener hijos esperando, así, tener una mejor situación económica y, probablemente, psicológica. Es cierto que para nuestro futuro hijo, estos últimos aspectos también van a ser fundamentales para su bienestar por lo que no podemos ceñirnos, exclusivamente, a las órdenes biológicas, sino más bien, balancear todos los aspectos.

 

En la planificación del embarazo es importante  tener en cuenta algunas recomendaciones básicas. Se considera poco recomendable quedarse embarazada por primera vez después de los treinta y cinco años, así como, tener un segundo hijo antes de que pasen dos años del primer embarazo ya que el cuerpo de la mujer debe recuperarse del primer embarazo.

 

Otro aspecto que a veces se olvida es la edad del padre. El peso de la edad cuando se decide tener un hijo ha recaido tradicionalmente en la mujer, sin embargo, la fertilidad del hombre también se pone en riesgo con la edad y su material genético (que llevan los espermatozoides) tienen más probabilidades de afectar a la salud de su futuro hijo.

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