Aprender que la comida no tiene por qué ser algo aburrido y que las tareas del hogar pueden ser una oportunidad para pasar un buen rato con papá y mamá. ¡Este es el objetivo de las Croqueformas!

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La cocina es un lugar al que pocas veces dejamos acercarse a nuestros hijos, con la supervisión necesaria, no tiene por qué convertirse en un lugar prohibido. Cuando no pensamos en actividades divertidas para hacer en la cocina nos pasa que nuestro hijo se aburre y es cuando empieza a ¡tocarlo todo! pero aquí os propongo una idea para jugar de forma segura en la cocina, divertirse, aprender y además adquirir gusto por colaborar con las tareas del hogar, interés por la comida casera, habilidades manuales y ¡mucha creatividad!

Materiales: Se requiere masa para hacer croquetas -también puede servir carne picada para hacer albóndigas- y una superficie grande para manejar la masa donde el niño pueda llegar sin dificultad. Pueden ser útiles moldes con formas divertidas.

Edades: A partir de 7 años y siempre con supervisión si se realiza en la cocina.

Instrucciones: Podemos aprovechar un momento en que vayamos a hacer croquetas (o albóndigas), preparar una buena cantidad de masa, un espacio amplio en una mesa y una buena dosis de ganas de manchar la cocina. Llamamos a nuestro hijo y le decimos que nos ayude a hacer… ¡croqueformas!, se trata de que con mucha imaginación haga formas con la masa y se vayan colocando en una fuente para freírlas después. Hay que animarle a experimentar, si tenemos moldes podemos utilizarlos (de estrellas, lunas, peces…) pero también se tienen que intentar hacer formas nuevas y diferentes con las manos.

Ese mismo día hay que freir al menos unas pocas y ¡comerlas en familia!

Habilidades que se desarrollan:

Hábitos en casa: Esta actividad muestra al niño que colaborar en casa puede ser algo divertido, seguro que después de esta actividad nos pedirá que dejemos que nos ayude en la cocina. Además, aumenta el interés por la comida casera.

Creatividad: Gracias a actividades de este tipo potenciamos la creatividad, permitiéndole crear formas nuevas y divertidas.

Psicomotricidad: Moldear masa es una actividad que refuerza las habilidades manuales y la coordinación ojo-mano, al igual que se consigue al practicar con plastilina.

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