¡Silabeo lo que veo!

Edades:

A partir de 4 años ya se puede comenzar a incorporar el juego, tratando de comenzar con palabras sencillas de dos sílabas ca-sa, co-che, pa-to…

Con más edad se pueden ir incorporando palabras con una estructura silábica más dificil, como las de una sílaba sol, luz, de más de dos, pa-ta-ta, ne-ve-ra y cuyas sílabas tienen una estructura de más de dos letras ma-ri-a, cua-dro, etc. 

Materiales:dos niñas jugando

El juego se puede realizar en cualquier sitio y momento del día sin ningún material, solo hace falta asociar el inicio de la actividad a su nombre tarareado ¡silabeo lo que veo, silabeo lo que veo! y comenzar a silabear los objetos del entorno. También se puede hacer utilizando cuentos, láminas con objetos, etc.

Juego:

El juego consiste en silabear objetos del entorno o de un libro tras decir las palabras mágicas (silabeo lo que veo). El niño tiene que nombrar los objetos silabeándolos y nosotros ir indicándole si está bien. Hay que recordar que se trata de un juego, nunca de un ejercicio repetitivo que el niño deba realizar de forma obligatoria, por eso, es importante mostrarnos muy expresivos, alzar la voz cuando digamos ¡silabeo lo que veo! e incluso, incorporar algo divertido al silabear como ir dando palmas con cada sílaba, saltar o ¡chapotear en el agua!

 

Cuando los niños son mayores este juego puede resultarles aburrido, con lo que a partir de 7 años es más recomendable utilizar una variante del juego: ¡Soy-un-ro-bot! que implica hablar como si fueran un robot, silabeando frases completas (Soy-un-ro-bot-del-es-pa-cio-que-quie-re-me-ren-dar…) y moviendo el cuerpo a cada sílaba. Es mucho más divertido si el adulto acompaña al niño al realizarlo y todos se convierten en ro-bots ¡A los mayores les encanta!

Habilidades que desarrollan:

Conciencia lingüística: Con este juego se favorece la reflexión sobre el propio lenguaje favoreciendo su adquisición y el dominio de esta importante capacidad, permitiendo que los niños comprendan mejor las actividades de segmentación de palabras útiles para aprendizajes posteriores como la lectura, escritura, etc.

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