Los papás queremos hijos seguros y sin miedos y una de nuestras preocupaciones es si nuestros hijos tienen “miedos normales” según su edad, cómo afrontarlos y si esto “se le pasará” con la edad. Mi hijo tiene miedo a la oscuridad ¿es normal?, a mi hijo no le asustan las alturas ¿tengo que preocuparme?

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Los miedos evolutivos en la infancia son una característica más del desarrollo del niño, decimos que son evolutivos porque aparecen y, lo normal, es que desaparezcan con la edad. Este tipo de miedos son incluso una señal de maduración cognitiva del niño, por lo que no solo no tenemos que preocuparnos sino que los vamos a entender como parte del crecimiento y la maduración de nuestro hijo. Pero, ¿cuáles son estos miedos evolutivos? ¿A qué edad es normal que aparezcan? ¿Sobre qué edad deberían disminuir?

Los miedos de los bebés (de 0 a 2 años) 

Antes de los 6 meses los bebés no suelen experimentar miedos. Es a partir de los 6 meses cuando comienzan a aparecer miedos evolutivos importantes:

  • Miedo a las alturas: suele aparecer cuando el bebé nota una pérdida de apoyo importante. Algunos bebés se asustan cuando los papás les “lanzan” por los aires, o dejan de gatear y lloran llamando a mamá cuando se encuentran con una escalera.
  • Miedo a los extraños: Hacia los ocho meses aparece el miedo a personas, objetos o situaciones extrañas. Aunque este miedo es mucho más intenso hacia personas desconocidas que hacia objetos o situaciones. Aún en presencia de los padres, el bebé llora cuando un adulto que no conoce le intenta coger o se encuentra en un grupo rodeado de muchos adultos que le dicen cosas.
  • Miedo a la separación: la ansiedad de separación se puede observar en todos los bebés de todas las culturas. Suele aparecer ante la separación de la madre o de la figura de apego (cuidador principal)

Estos miedos que aparecen en los bebés, no solo son “normales” sino que responden a una necesaria protección ante posibles peligros y así debemos entenderlos. Por eso, ¿qué debemos hacer ante estos miedos? Nada, o mejor, protegerles para que se sientan seguros. Los miedos de los bebés son lógicos y los necesitan para sobrevivir. ¿Os imagináis que pasaría si un bebé que aprende a gatear no tuviera miedo a las alturas? o ¿Sería normal que un bebé no protestara cuando un desconocido lo coge?

Los miedos en la primera infancia (de 2 a 6 años)

El miedo a la separación se intensifica hacia los dos años y aparecen miedos a los fenómenos naturales como las tormentas, el mar o los pequeños animales.

A partir de los tres años comienza a disminuir el miedo a la separación y aparecen nuevos miedos, asociados al desarrollo cognitivo del niño que ya puede comprender conceptos más complejos. En esta etapa predominan los miedos a seres imaginarios (fantasmas, monstruos, etc.) y a animales salvajes con los que no ha tenido una experiencia directa.

Igual que decíamos con los miedos del bebé, se trata de miedos normales de los que no hay que preocuparse ¡nuestro hijo no es ningún miedoso… sino más bien muy imaginativo! Si se despierta llorando porque hay un monstruo debajo de su cama no hay que reírse ni asustarse con él, sencillamente con un buen abrazo, palabras de calma y ayudarle a comprobar que no hay tal monstruo será suficiente para que nuestro pequeño vuelva a dormirse tranquilo.

Los miedos del niño de primaria (de 6 a 12 años)

Disminuyen los miedos a seres imaginarios y a la oscuridad y es la etapa en la que aparecen los miedos relacionados con el daño físico (sangre, inyecciones, heridas) y los relacionados con el ámbito escolar (rendimiento académico, profesores, relación con compañeros)

En esta etapa, el desarrollo cognitivo de nuestro hijo es cada vez más complejo y además de un buen abrazo necesita algo más. Escucha activa, comprensión y apoyo son los ingredientes para manejar estas situaciones.

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