nia comiendolas pautas de la alimentación

 

Todos los padres quieren que sus hijos coman bien, rápido y de todo, sobre todo cuando se realizan las visitas al pedíatra y éste nos insiste en el peso ideal que nuestro hijo debe tener para lograr un estado saludable y óptimo para el crecimiento. Por eso, la alimentación de los niños es uno de los temas que más preocupa a los padres en los primeros años. Antes de pensar que existe un problema subyacente, debemos revisar nuestras pautas a la hora de la comida.

Reduce la tensión que se crea en la comida

Cuanto menos come el niño, más nerviosos se suelen poner los padres a la hora de la comida, y cuanto más nerviosos están los padres menos quieren comer los niños. Este es un círculo vicioso que puede provocar que el niño asocie la hora de comer con un un momento desagradable del día logrando que el niño rechace la comida aún más.

Es mejor que no coma un día, a que no lo haga bien nunca

Un grave error que cometen los padres es obligar una y otra vez a que el niño se acabe el plato en la hora de la comida, a veces con gritos y amenzas, otras veces persiguiendole por la casa con la cuchara en la mano hasta que logran que el niño distraido se lo coma todo. Si queremos que nuestro hijo aprenda un hábito saludable de comidas, la hora de la comida debe ser estructurada y lo más tranquila y agradable posible. Si no come en la hora de la comida, sencillamente guarda la comida, espera hasta la próxima comida del día, y seguro que entonces comerá. Nunca le des de comer entre horas, ya que así, calmará el apetito momentaneo y nunca adoptará un ritmo saludables de comidas.

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Manten constante el horario de comidas

Para lograr un hábito, este debe ser constante en el tiempo. En la medida de lo posible, lo ideal es tratar de comer todos los días a la misma hora, realizando varias comidas al día espaciadas en el tiempo. Esto no quiere decir que los días especiales como pueden ser las reuniones familiares, salidas al campo o las fiestas no podamos ser flexibles, pero sí es importante mantener un ritmo constante a diario, sobre todo, los primeros años, cuando se están asentando las bases.

El niño necesita más tiempo que los adultos para comer

Las prisas de la vida diaria puede hacernos perder la paciencia ante la lentitud con la que comen nuestros hijos. Ellos no tienen prisa ni nuestras habildiades para comer. Es importante en los primeros años darles el tiempo que necesitan para comer, asegurandonos que no realizan otra actividad mientras tanto, ¡a la hora de comer sólo se puede comer!

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