¡No sé qué hacer con mi hijo cuando pasamos toda la tarde en casa, se pone tan nervioso! Es cierto, los niños tienen tanta energía que necesitan canalizarla de alguna manera, y no siempre podemos pasar el día fuera de casa. Aquí os dejo una propuesta para proponer a nuestro hijo. No solo estará entretenido, sino que aprenderá a relajarse y mejorará su concentración. ¡Todos a colorear mandalas!

niña coloreando mandalas

Los mandalas son figuras geométricas que se han utilizado desde hace siglos en la cultura oriental para lograr la relajación. Se ha demostrado que colorear mandalas favorece la relajación y mejora la atención de los niños, permitiendo mejorar su rendimiento intelectual.

¿Qué necesitamos?

Se necesitan mandalas y muchos colores. Los mandalas se pueden conseguir comprando libros específicos preparados para colorear.

¿A partir de que edad podemos jugar?

Este juego pueden realizarlos niños de cualquier edad. Se pueden comprar libros de mandalas para niños donde se señala la edad a la que van dirigidos.

¿Cómo se juega?

Una vez que hemos logrado hacernos con mandalas y un buen abanico de colores, podemos proponer a nuestros hijos que los coloreen. Para animarles, podemos sentarnos con ellos y colorear nosotros otro. Antes de que comiencen a colorearlos podemos indicarles que tienen que intentar pintar un mandala muy bonito, eligiendo cuidadosamente los colores y poniendo mucha atención en no salirse de las líneas.

Con los mandalas ya pintados podemos colocarlos como cuadros de gran valor en casa o animar a nuestros hijos a regalarselos a familiares y amigos con una bonita dedicatoria.

Habilidades que se desarrollan:

Atención: Esta actividad potencia la capacidad para mantener la atención, lo que va a beneficiar el rendimiento intelectual de nuestros hijos.

Sentido estético: Con este juego mejoramos su sentido estético, potenciando que reflexionen sobre los colores, las combinaciones y las formas.

Relajación: Esta actividad se ha utilizado desde antiguo para fomentar la relajación en la cultura oriental. Se trata de una actividad que favorece la relajación y disminuye la hiperactividad de los niños, facilitando la persistencia en la tarea, el desarrollo de habilidades mentales y la creatividad.

Autoconcepto: La construcción de algo propio es un ejercicio que enriquece el autoconcepto del niño, permitiéndole ser consciente de sus capacidades y de sus logros.

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