familia

 

En las familias con padres democráticos, las normas y la toma de decisiones recae fundamentalmente en los padres que son quienes tienen la autoridad para ello, sin embargo, dejan un espacio para la participación de sus hijos en estas tareas. Este espacio va variando en función de la edad del niño, desde proporcionarles la posibilidad de elegir entre tomar de postre un yogurt de fresa o de plátano cuando son pequeños; a poder elegir entre estudiar un bachillerato tecnológico o humanista cuando son adolescentes.  La comunicación de padres e hijos es bidireccional fundamentada en el dialogo.

 

La manera cómo los padres democráticos controlan y educan el comportamiento de sus hijos es a través del establecimiento de normas coherentes y constantes que son previamente aceptadas por sus hijos, es decir, que saben y entienden. Los niños saben que sus padres tienen la autoridad y por ello les respetan y pueden regular su conducta atendiendo a dichas normas.

 

Este tipo de educación fomenta de manera óptima el desarrollo equilibrado del niño, fomentando su independencia, su autonomía y el desarrollo moral.

Gracias a este tipo de educación, un adolescente puede responder que robar está mal ya que estás perjudicando a otras personas, dejando de lado el castigo que puede suponer y valorando más los principios éticos de respeto y civismo.

 

En definitiva, el estilo democrático supone el ejercicio de la autoridad a través de normas adaptadas al desarrollo madurativo del niño a la vez que se fomenta la reflexión crítica de dichas normas y se permiten espacios para el debate y el entendimiento.

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