A partir de los siete años, los niños van incorporando a sus juegos reglas cada vez más complejas que determinan el sentido del juego. Este tipo de juegos, son necesariamente sociales, se juegan en grupo, y requieren el desarrollo de diferentes habilidades sociales para poder llevarlo a cabo. A diferencia del juego simbólico, en estos juegos siempre hay alguien que gana y alguien que pierde, y todos loniños jugandos jugadores vigilan el adecuado cumplimiento de las normas.

 

 

 

El escondite es un buen ejemplo de juego de reglas. A pesar de ser un juego antiguo, éste sigue apareciendo en los juegos infantiles, aunque según la edad, con enormes diferencias. Antes de los seis años, es posible que podamos ver a nuestro hijo jugando al escondite, pero en este caso, las reglas serán muy simples y flexibles, tanto, que en la mayoría de los casos no se podrá determinar quién ha ganado. Sin embargo, con el paso de los años veremos cómo el juego se va complicando, aumentan las reglas y su cumplimiento. Con sus compañeros, antes de comenzar el juego van a consensuar las normas de juego, donde se pondrán en marcha sus habilidades para la negociación. Una vez determinadas las normas, durante el juego todos serán árbitros del adecuado cumplimiento de las normas (no valía la cocina para esconderse, no valía un esconderse varios en el mismo sitio…)

 

El valor educativo de este tipo de juegos es enorme. Los niños deben poder en marcha muchas habiilidades para poder jugar con sus compañeros a un juego de reglas:

 

 

  • En el juego de reglas, algunos ganan y otros pierden. Esta es una característica única de este tipo de juegos por lo que al jugar con reglas implica aprender a competir con los demás para conseguir nuestro propio objetivo o el del grupo con el que jugamos.

  • Además, en este tipo de juegos también es necesario aprender a cooperar con sus compañeros. Primero, deben consensuar las normas y llegar a acuerdos para que el juego tenga sentido y se pueda llevar a cabo. Además, en la mayoría de los juegos de reglas se forman equipos, por lo que los niños deben cooperar y funcionar como un equipo, aprendiendo a anteponer las necesidades del grupo por encima de las propias.

     

  • También van a tener que aprender a ponerse en el punto de vista del otro. Además de cooperar con los compañeros, para ganar también es importante anticipar la conducta del otro para evitar que las realicen o realizarlas antes y evitar así que ganen.

 

Además, otro valor importante de este tipo de juegos es el papel que tienen el el desarrollo de la ética y la moral en los niños. A partir de los seis o siete años los niños aprenden que la existencia de reglas es imprescindible para poder vivir en sociedad, y por ello las van añadiendo a sus juegos. Los niños, al jugar, aprenden que las reglas se pueden consensuar, que se realizan entre todos y que, una vez establecidas, ssaltarselas estropea el juego. También aprenden que con los niños que no aceptan las normas no es agradable jugar y, con los años, también van aprendiendo que en las reglas existe cierta flexibilidad (en el escondite inglés estás eliminado si te mueves cuando mira el que se la liga, pero podemos poner una excepción si el que se ha movido lo ha hecho porque le ha picado una avispa…)

 

En definitiva, el juego de reglas tiene un valor incalculable en el desarrollo social del niño, y este tipo de juegos, no pueden ser sustituidos por juegos con adultos ni por otro tipo de juegos. Por ello, es fundamental asegurar que nuestro hijo cuenta con tiempo libre suficiente para jugar con sus iguales a juegos de reglas.

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