Entre los diferentes tipos de juegos que realizan los niños, los que aparecen primero y pueden considerarse como más básicos son los ejercicios que implican el mero ejercicio. Aunque en ocasiones pueda parecer que este tipo de juego no tiene ningún valor educativo, es sin duda, un juego imprescindible y muy saludable para el desarrollo infantil. Los juegos motores aparecen ya en los bebés, y van a permanecer a lo largo de la vida del niño aunque se dé de forma más compleja.

niños jugando

El bebé, desde su nacimiento, comienza a realizar ejercicios repetitivos, como puede ser mover sus piernas, golpear una mesa una y otra vez con las manos o mover un juguete de un lado para otro. Estos ejercicios lúdicos parecen tener una finalidad de diversión en sí mismos con los que los bebés van experiemntando el nuevo mundo. En este tipo de juegos por otra parte, son fundamentales para el desarrollo de la psicomotricidad del bebé y van a sentar las bases de los futuros aprendizajes de habilidades motoras complejas como andar, subir, saltar o manipular objetos. Por ello, es muy recomendable que los padres, educadores y personas de referencia del niño dejen todo el espacio posible para potenciar este tipo de actividades. Los bebés necesitan libertad de movimientos y un espacio seguro para poder, no solo fortalecer sus músculos, sino también entrenar y aprender a manejar su propio cuerpo.

En los primeros años de vida, los ejercicios motores van a ir aumentando progresivamente debido a los nuevos aprendizajes que va a ir realizando. Correr, saltar, balancearse e incluso bailar, deben ser actividades que los niños realicen en su tiempo libre ya sea en solitario, con adultos o con sus iguales. Todas estas actividades se irán complicando según el niño crezca y se incorporarán a los juegos simbólicos o de reglas, que implican ya, un mayor grado de desarrollo.

 El juego turbulento es un tipo de juego motor o de ejercicio. Suele aparecer en los niños entre los cuatro y los cinco años y consiste en un tipo de juego que se realiza, normalmente, en grupo y que implica correr, perseguir, caerse, levantarse, gritar e incluso luchar. Aunque este tipo de juego no tiene una verdadera intención de hacer daño, sí pueden ser vistas como tal. Es frecuente que este tipo de juegos puedan llevar a golpes más o menos graves y suelen ser muy ruidosos. Este tipo de juego -siempre dentro de unos límites- no debe ser visto como que el niño o la niña que lo practica está aprendiendo a ser “agresivo”, en general, los niños necesitan experimentar sus fuerzas, entrenar sus habilidades y este tipo de juegos son una forma más de aprender diferentes habilidades sociales.

En definitiva, con los juegos que implican ejercicio los niños aprenden y desarrollan todo su potencial psicomotriz, que, será útil e importante para su posterior vida adulta.

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