La llegada de un nuevo hermano supone la reestructuración de la familia, donde las posiciones de los padres y del hijo o los hijos cambian en el entorno familiar. Muchos padres se preocupan por cómo afectará el nuevo hijo a la vida del hermano mayor y cómo equilibrar el tiempo que dedican a cada uno de sus hijos. 

 

Los celos entre hermanos es algo completamente normal que ocurre en todas las familias. Se trata de una necesidad de competir por la atención de los padres -que era, hasta el momento, exclusiva para ellos-, es decir, se trata de enfadarse por una pérdida de privilegios. El problema viene cuando asociado a estos celos aparencen problemas de comportamiento más serios que requieren que los padres pongan los medios para evitar dificultades emocionales en el desarrollo de sus hijos.

¿Cómo se manifiestan los celos entre hermanos?hermanos

La forma que adoptan los celos en los niños es muy variada, algunos niños se muestran agresivos, irritables, otros tristes y retraidos. En general, los celos pueden adoptar diferentes formas:

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  • Rivalidad abierta: el niño expresa abiertamente que no quiere a su hermano “no quiero a mi hermano”, “no le des besos”, etc
  • Comportamientos agresivos hacia el hermano pequeño: el niño se muestra agresivo con su hermano, le quita sus juguetes, le pellizca, le empuja, etc.
  • Hostilidad hacia los padres: otra forma de mostrar los celos es dirigir su enfado a los padres, pueden realizar comportamientos que saben que molestan a sus padres como la oposición, rechazo a comer, desobediencia, etc.
  • Volverse más infantil: el niño muestra conductas más infantiles que lo que correspondería por su edad o conductas que ya había superado con anterioridad como chuparse el dedo, hablar con tono infantil, mojar la cama, etc.
Peleas entre hermanos

Las peleas y discusiones entre hermanos es común y se da en todas las familias, sobre todo, cuando se llevan pocos años de diferencia. Siempre que las peleas o discusiones no tengan consecuencias graves, en general, los padres deben mantenerse al margen y dejar que sus hijos resuelvan sus problemas solos. Cuando no es posible -por la situación de poder que uno ostenta contra el otro o porque se produzca una escesiva agresividad, etc- los padres deben tratar de mediar cuidando siempre la objetividad y evitando ponerse siempre del lado de uno de ellos. En cualquier discusión, seguramente ambos tendrán solo parte de la razón, y la negociación es la mejor enseñanza que podemos transmitirles a nuestros hijos. Seguramente, ambos deben ceder una parte y ganar otra.

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