Ahora que estamos en época de irnos de viaje con los enanos de la casa, no sé a vosotros, pero por mi entorno hay mucho miedo a los viajes largos. ¿Y qué hacemos si llora? ¿Y qué hago si se aburre? Desde luego, hacer que un viaje sea divertido puede ser difícil, pero aquí os dejo algunas ideas para jugar con vuestros hijos en el coche.

hijos en el coche divirtiéndose

Palabras encadenadas

¡Éste es un clásico! Propón a tu hijo, o a tus hijos el juego de las palabras encadenadas. Empieza tú diciendo una palabra cualquiera, por ejemplo… “Viaje” y el siguiente tendrá que decir una palabra con la última sílaba o con la última letrita -lo que más os guste-. Quien se equivoque o no sepa qué palabra decir, queda eliminado.

En busca de los tesoros

Este, puede ser una buena propuesta si tienes hijos muy pequeños. En casa, mete en una botella que tenga una boquilla amplia (como por ejemplo, las botellas de litro de Aquarius) arroz o fideos de los más pequeños, y entre el arroz y los fideos, tienes que meter “pequeños tesoros”. Vale cualquier objeto pequeño que quepa por la boquilla: un botón, una gominola, una chincheta, un anillo, etc. Cuando estéis ya en el coche, puedes proponerle a tu hijo -si tienes más de uno, pueden jugar por turnos y será ¡más divertido!- que encuentre todos los tesoros. Seguro que está un buen rato entretenido.

Sumando matriculas

Una buena excusa para practicar el cálculo es proponer una competición. El juego consiste en ir ganando puntos con la suma de las matrículas de los coches. Puedes proponer que, cada vez que veamos un coche, hay que sumar los números de la matricula y el primero que lo haga tiene que decirlo en alto, si está bien, gana 5 puntos, pero si está mal, pierde 3. Además del propio cálculo sumando matrículas, también hay que llevar la cuenta de los puntos. Puedes poner un tiempo, por ejemplo, en la próxima media hora gana quien tenga más puntos. Cuanto más mayores sean, más lo puedes complicar y puedes proponer que se ¡multipliquen las matriculas, por ejemplo!

Quién soy

Un ocupante del coche debe pensar en una persona o personaje conocido ya sea real o de ficción. Después, por turnos hay que ir haciéndole preguntas que se contesten con un “si” o con un “no”. El primero que sepa de qué personaje se trata (que sólo podrá decirlo en su turno) gana y le toca a él pensar en el siguiente personaje.

 

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