El milagro de la vida comienza con la fecundación que sucede en una de las trompas de falopio de una mujer. Allí va a tener lugar el encuentro entre un óvulo maduro y un único espermatozoide que ha logrado llegar hasta él.

 

En primer lugar, el ovario debe haber liberado uno de sus óvulos maduros a lo largo del ciclo menstrual de una mujer. Al nacer, las niñas disponen ya de todos los óvulos aunque solo algunos llegarán a madurar y muy pocos llegarán a ser fecundados. El óvulo maduro es una célula del tamaño de la cabeza de un alfiler que suele ser liberado hacia la mitad del ciclo menstrual de la mujer, momento que se denomina ovulación y que se considera el único momento del ciclo de ventiocho días en que la mujer es fértil. La fecundación solo puede tener lugar cuando se produce un coitoespermatozoide y ovulo en el momento de la ovulación o en las cuarenta y ocho horas anteriores o posteriores a este momento. En terminos estadísticos, esto suele coincidir con el día doce, trece y catorce, contados a partir del inicio del ciclo menstrual, aunque existen variaciones de hasta diez días con lo que estos datos no pueden ser utilizados como método anticonceptivo.

 

En el caso del espermatozoide la historia es diferente. Los hombres comienzan a producir células espermáticas en la pubertad y este proceso de producción se mantendrá durante las veinticuatro horas diarias el resto de su vida a un ritmo de producción de unos 1000 espermatozoides al segundo; aunque este ritmo ira descendiendo con la edad. En un coito, el hombre eyacula entre doscientos y seiscientos millones de espermatozoides que comienzan una carrera de aproximadamente 15 centimetros lo que equivale en su tamaño a lo que para nosotros sería un viaje de cientos de kilómetros. La mayoría de ellos morirán por el camino víctimas de la acidez vaginal y del propio camino. Solo un par de miles lograrán penetrar en las trompas pero la mitad se encontrarán con la nada en la trompa equivocada; la otra mitad tendrá la suerte de de haber entrado en la trompa correcta donde hay un óvulo. Pero la trompa de falopio es un verdadero labertinto que permitirá solo a unos pocos alcanzar el óvulo, y allí tendrán que buscar una entrada a él. Solo uno de ellos lo logrará -salvo casos excepcionales- impidiendo a todos los demás acceder a él. Se ha producido la fecundación.

 

Cuando el óvulo y el espermatozoide se unen, cada uno de ellos aportan 23 cromosomas formando 46 cromosomas que suponen el plan maestro de la nueva vida. Los cromosomas están formados por miles de genes, con lo que cada individuo está formado por un 50% de material genético de la madre y otro 50% del padre que definen la herencia genética del bebe. El sexo está determinado por el par cromosómico 23, la madre aporta siempre un cromosoma X y el padre, puede aportar un cromosoma Y, determinando que se desarrolle un niño, o un cromosoma X, determinando que se desarrolle una niña.

 

La unión del espermatozoide y el óvulo forman lo que se denomina el cigoto. Solo la mitad de los cigotos sobreviven la primera semana; con lo que realmente, para que se produzca un embarazo tienen que coincidir un enorme abanico de coincidencias que den lugar al milagro de la vida.

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