¿Cuando aprenden a caminar los bebes?

En el primer año de nuestro bebé vamos a observar numerosos cambios y aprendizajes que permiten ir avanzando hacia aprendizajes más complejos. A partir del primer año los bebes aprenden a caminar lo que supone que nuestro hijo, comience a conocer su entorno de una manera mucho más activa, ya que ahora, puede por fin alcanzar por sí solo y llegar a otros espacios hasta ahora desconocidos.

Desde su primer año, hasta la edad de seis años, el aprendizaje de nuevas habilidades continua siendo espectacular. Aprenden a correr, a saltar, a subir y bajar escaleras, etc. La maduración muscular de estos años va a permitir que a partir de los seis años los niños puedan practicar y aprender habilidades físicas muy complejas.

niño andando

Del primer año al segundo. Cuando aprende a caminar el bebé

En el primer semestre de su primer año, el niño continua avanzando en sus habilidades motoras. Consigue pasar por sí solo de la posición de tumbado a sentado, mejora rápidamente en sus habilidades motoras y el bebé aprende a caminar sin requerir de apoyos.

A partir del año y medio nuestro hijo podrá andar por sí solo y comenzará a subir escalones con cierto apoyo, utilizando para cada escalón los dos pies. Al cumplir los dos años ya comenzará a ser capaz de correr, saltar con los dos pies, ponerse de cuclillas y subir escaleras utilizando una barandilla.

Del segundo al sexto año. El niño aprende a correr y saltar

Hasta los seis años, nuestro hijo va a continuar mejorando en la realización de actividades físicas. Con cuatro años el niño podrá saltar con un solo pie y ya habrá conseguido subir y bajar escaleras utilizando únicamente un pie por escalón. Entre cinco y seis años habrá mejorado enormente su ritmo y su equilibrio al realizar actividades físicas. A partir de los seis años, se puede decir que nuestro hijo ya ha conseguido la madurez necesaria para poder adquirir cualquier habilidad motora a través del entrenamiento y ejercicio.

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Para lograr todos estos aprendizajes y un desarrollo físico pleno, nuestros hijos necesitan disponer de un espacio y una estimulación que les permita practicar y ejercitar todo su potencial. Nosotros, como padres, tenemos una importante labor en ello, favoreciendo el desarrollo físico de nuestro hijo y permitiendo que éste logre una maduración plena.

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