¿Quién no ha oído hablar de la hiperactividad? Es más, ¿quién no ha dicho alguna vez: “Este niño es hiperactivo”? Aunque el término se ha hecho muy popular en los últimos años, y parece que ya se usa para todo, la Hiperactividad infantil es un trastorno serio que requiere un tratamiento especializado. 

Niño hiperactivo

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno que aparece en niños a muy temprana edad y que consiste en alteraciones en el Sistema Nervioso Central que se manifiestan en tres aspectos fundamentales: atención, impulsividad y exceso de actividad.

Problemas de atención:

Son niños que se distraen con excesiva facilidad, que no atienden cuando se les habla, que son incapaces de mantener la atención en una tarea durante un tiempo determinado. Suelen describirlos como: “hay que estar siempre encima de ellos”, “nunca terminan sus tareas”, “están siempre en la luna”, o “nunca escuchan”.

Impulsividad:

Tienen problemas para esperar turnos, seguir instrucciones, realizar actividades para conseguir algo una vez realizado, son excesivamente arriesgados en sus juegos provocando esto numerosas caídas y lesiones. Además, tienen poca tolerancia a la frustración y suelen responder sin reflexionar, equivocándose con frecuencia. Sobre este aspecto, es frecuente escuchar cosas como: “cuando le digo que tiene que cenar y después podrá ver la tele, se lanza al sofá como si no hubiese escuchado la condición“, “se salta todas las normas, no me hace caso“.

Exceso de movimiento y actividad:

Hablan continuamente, se mueven de forma continua, no pueden estar mucho tiempo sentados, hacen ruidos, saltan y se mueven de forma no apropiada en las situaciones. Pueden cambian de actividad con frecuencia y no terminar ninguna de ellas. Este exceso de actividad no cesa en horas nocturnas provocando serios problemas de sueño.

La Hiperactividad se manifiesta por un exceso de movimiento y actividad, impulsividad y falta de atención. Pero estos aspectos deben ser muy significativos, ya que cualquier niño puede ser inquieto, impulsivo y costarle seguir una conversación con un adulto.

Además de estas tres áreas que pueden manifestarse en diferente grado en cada niño, pueden presentarse otros problemas asociados a estas dificultades:

  • Problemas de conducta: rechazo a las órdenes, rabietas y agresividad.
  • Bajo rendimiento escolar y problemas de aprendizaje.
  • Problemas de relación con sus compañeros.
  • Síntomas emocionales: ansiedad, baja autoestima…

Todas estas características van a aparecer en todas las situaciones de la vida del niño siendo más evidentes y molestas cuando el niño está sometido a rutinas y normas de comportamiento (en el colegio, en restaurantes donde hay que permanecer sentado, etc.). Sin embargo, parecen disminuir en períodos vacacionales, de descanso y ocio, donde el niño tiene más libertad de movimiento.

En caso de duda o sospecha, es importante consultar con un profesional especializado que pueda diferenciar si se trata o no de un trastorno de Hiperactividad para poder iniciar, en su caso, el tratamiento. El Tratamiento de la Hiperactividad va a consistir en un tratamiento combinado farmacológico y una intervención psicológica.

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