Para jugar con tu bebé un buen momento es el cambio de pañal. En el cambiador puedes diseñar pequeñas actividades para estimular sus sentidos.

bebe jugando

¿Qué necesitamos?

Un móvil, juguete u objeto que se pueda colgar encima del cambiador. Los objetos no tienen que ser muy complicados, pero tienen que tener la opción de moverlos de forma repetitiva, por ejemplo, arriba y abajo.

¿Para qué edad?

Esta actividad se trata de un juego sencillo y repetitivo para bebés entre 0 y 6 meses.

¿Cómo lo hacemos?

El cambiador es un buen lugar para colocar objetos que llamen la atención de nuestro pequeño para los momentos de cambio de pañal. Cuando cambiamos a nuestro pequeño suele estar despierto y generalmente muy activo, así que es un buen momento para diseñar un juego repetitivo que le llame la atención. Yo coloqué una jirafa de colores que si tirabas de ella se estiraba el cuello (pero puede valer cualquier objeto que se pueda colgar) primero llamaba la atención de mi enana enseñándosela y después decía “Mira cómo baja la jirafa, y ahora, mira cómo sube”. Desde el principio le llamaba mucho la atención y seguía el movimiento.

La idea es repetir este juego en cada cambio de pañal -siempre que nuestro pequeño esté receptivo- y decirle en alto el movimiento que estamos haciendo “Mira como baja y sube la jirfa: Y ahora ¡abajo!, y ahora !arriba!” para que lo pueda ir asociando. Durante los primeros tres meses seguramente seguirá el movimiento e incluso comenzará a moverse con el juego. Podéis observar cómo, con el paso de las semanas, cuando colocáis a vuestro pequeño en el cambiador se queda mirando el objeto como esperando que baje y suba, y ¡sorpresa! cuando lo hace ¡suelta una buena risa!

Entre los tres y los seis meses seguramente empezará a intentar cogerlo. Dejárselo lo suficientemente cerca para que lo pueda explorar y pueda tirar de él. Cuándo lo haga volver a decir lo mismo “Y ahora ¡abajo!, y ahora !arriba!

Habilidades que se desarrollan

La vista: Aunque los bebés cuando nacen tienen todo lo que necesitan para poder ver su entorno, necesitan experiencias para ejercitar los músculos que usamos para enfocar y para aprender cómo es su entorno. Con este juego se consiguen ambas cosas: ejercitan los músculos para enfocar “más cerca y luego más lejos” ya que el objeto se mueve y aprenden más sobre el movimiento y los objetos.

Relaciones causa-efecto: Aprenden que pueden hacer cosas en su entorno que causan efectos. “si tiro del juguete baja, si luego lo suelto, sube”. Los juegos repetitivos tienen la ventaja de que siempre se suceden de la misma manera y esto permite a nuestro pequeño aprender que con su actividad puede conseguir cosas en el entorno.

Relaciones espaciales: Fijándose en el movimiento, nuestro pequeño comienza a aprender aspectos básicos de las relaciones espaciales como son la perspectiva: “si el objeto está cerca es más grande, si se aleja es más pequeño“.

Desarrollo de la inteligencia: Con este juego se favorece el desarrollo cognitivo del bebé, estimulando su interés por el entorno y estableciendo las primeras relaciones causa-efecto en el entorno.

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