Quizás la función más importante de los padres es la de proteger a sus hijos. Todos los padres quieren que sus hijos crezcan en las mejores circunstancias, felices y con todas sus necesidades cubiertas. Nos preocupa que se hagan daño, que se pongan enfermos, que sufran un primer día de cole y que no tengan los suficientes estímulos que necesitan en su aprendizaje.

A veces, esta función protectora natural y positiva, se puede convertir en algo excesivo. Los papás con un estilo paternalista, basan toda la educación de los hijos en el único concepto de la protección. Consideran que su hijo está desvalido y que ellos son quienes deben velar por su seguridad.

Los padres sobreprotectores se responsabilizan de todo lo que le sucede a sus hijos: si se cae en el parque es porque ellos no tuvieron el cuidado suficiente o si llora porque un amigo le ha insultado ellos deben ir a conseguir que el amigo se disculpe.

padres sobreprotectores

Los padres con un estilo paternalista o sobreprotector pueden llegar a entorpecer el desarrollo y el aprendizaje de su hijo. Hacen las cosas por ellos, consideran siempre que saben menos de lo que saben y limitan muchas veces sus experiencias por miedo a que pueda pasarle algo.

¿Soy sobreprotector con mi hijo?

Muchas veces es difícil saber dónde está el límite entre la protección y la sobreprotección. Saber si nos hemos convertido en padres sobreprotectores puede ayudarnos a reflexionar sobre nuestro estilo de crianza. ¿Te sientes identificado con lo siguiente?

* No responsabilizan a su hijo de sus errores y buscan culpables de su comportamiento. Si hace una trastada, el problema es que se ha echado un amigo que es una mala influencia. Si suspende un examen el culpable es el profesor que le ha tocado este año. Si rompe algo en casa, es porque alguien (que no es él) lo había dejado mal colocado. Si no hace los deberes, es porque estaba muy cansado.

Se anticipan a las demandas. Le ofrecen agua antes de que tengan sed y la pidan. Le abren un caramelo antes de comprobar que ellos no pueden hacerlo solos. Le cortan la carne sin esperar a que ellos lo intenten.

Resuelven sus problemas y no dejan que se enfrenten a ellos. Si se lleva mal con un compañero del colé, acuden corriendo a hablar con la profe sin esperar a que ellos traten de resolverlo. Si no sabe hacer un problema que le han puesto de matemáticas, se lo resuelven para que pueda terminar pronto sus deberes.

Tienen expectativas por debajo de lo que su hijo puede hacer realmente. Promueven conductas más infantiles de las que le corresponden.

No se les niega nada. Ellos deciden sus horarios. Si un día no quieren baño se les perdona, si otro día no les gusta la cena se les prepara otra, si al día siguiente están muy cansados porque han dormido mal se les perdona ir al cole. Si la economía del hogar lo permite se le compra todos los juguetes que pide (y los que no también) Se les deja ganar siempre y jugar sólo a lo que ellos deciden. Ellos son quienes ponen las normas en casa.

¿Qué consecuencias tiene un estilo sobreprotector?

El estilo de crianza sobreprotector tiene consecuencias negativas en el desarrollo de los hijos.

El niño que observa constantemente como sus padres le consideran más pequeño de lo que es y menos hábil de lo que realmente es, acaba creyéndoselo. Y esto afecta a su autoestima y personalidad.

Con un estilo de crianza sobreprotector nuestros peques pueden acabar desarrollando un autoconcepto basado en la dependencia y la necesidad de que otros le resuelvan los problemas. Puede tener dificultades para lograr su propia autonomía y acabar teniendo déficit en habilidades sociales básicas.

El niño, que ha crecido en un ambiente protector, donde nada se le negaba y otros solucionaban sus problemas puede tener serias dificultades en la vida adulta para aceptar que las cosas no sean como él quiere. Esta falta de tolerancia a la frustración puede hacerle verdaderamente infeliz. No creerá en sus posibilidades, no buscará mejorar o conseguir retos y esperará que las cosas se le proporcionen sin más. Su vida adulta puede convertirse en una decepción al no haber podido desarrollar las habilidades que necesita para lograr sus objetivos.

Por tanto, saber dejarles solos cuando pueden hacerlo, exigirles según sus posibilidades y permitir que tomen sus propias decisiones son habilidades que todos los padres necesitan desarrollar para asegurar que sus hijos crecen con una autoestima fuerte y las habilidades necesarias para tomar las riendas de su vida.

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