El aprendizaje de nuestra lengua es un proceso complejo que empieza cuando el niño nace. Hay diferentes fases en el aprendizaje del habla y muchas veces, nuestros pequeños cometerán errores tanto en la pronunciación como en la forma de los verbos. ¿Es grave? ¿Qué tenemos que hacer cuando sucede?

aprender hablar

El aprendizaje del habla es un proceso fascinante, realmente, a un niño no hay que enseñarle de forma explícita a hablar. Él solo, a través de la escucha y la imitación de los sonidos que está escuchando desde que nace, comenzará a hablar alrededor del segundo año. Primero palabras sueltas con una pronunciación que, muchas veces, sólo los padres entienden, después formando frases de dos palabras y, cuando nos demos cuenta, nuestro pequeño ya tendrá un amplio vocabulario que le permitirá nombrar todas las cosas que conoce en su entorno.

Durante el aprendizaje hay diferentes etapas, una que puede preocupar a los padres es cuando observamos errores gramaticales en el habla:

“Mamá, se me ha rompido el juguete”

“No cabo en la silla”

“Llueve, cogemos la paraguas”

Los papás, cuando oímos esto pensamos que nuestro pequeño está aprendiendo mal a hablar y muchas veces corremos a corregirle. Pero, ¿qué está sucediendo? ¿Por qué son tan comunes estos errores?

En torno a los dos años y medio, es muy frecuente que nuestro hijo comenta errores gramaticales. Se trata del fenómeno de la hiperregulación y no es otra cosa que la pruba de que nuestro hijo está aprendiendo las reglas de nuestro lenguaje. Observaremos que nuestro pequeño dice muchas cosas por imitación, y este es uno de los mecanismos principales de aprendizaje del lenguaje. Sin embargo, no se aprende todo por imitación sino que nuestro pequeño es tan listo, que puede ir extrayendo las reglas del lenguaje sólo con oír hablar a las personas de su entorno. Si nos fijamos, los errores que cometen es por aplicar una regla de nuestro idioma a verbos o palabras que son excepciones. En el famoso caso de rompido, se trata de la aplicación de la flexión de los verbos añadiendo el sufijo -ido al participio (se ha ido, se lo ha comido, ha llovido, etc.) El problema es que romper es un verbo irregular y su participio es una excepción: roto.

Por lo tanto, cuando escuchamos a nuestros pequeños ese tipo de errores no tenemos que preocuparnos en absoluto, ¡al contrario! se trata del indicador de que está aprendiendo las reglas de su idioma. 

Algo frecuente es que puede parecer que va para atrás en el aprendizaje y que durante un tiempo diga correctamente “roto” y de repente parezca que se le ha olvidado y dice siempre “rompido”. Posiblemente lo que ha sucedido es que al principio lo decía por imitación (había escuchado “roto”) y la segunda lo esté diciendo porque ha aprendido la regla del idioma y la está aplicando. Algunos niños, incluso, pueden estar un tiempo diciendo alternativamente la forma correcta y la incorrecta, necesitan un tiempo para fijar la diferencia entre la regla y la excepción. Pero, ¡es normal! nada de esto tiene que preocuparnos.

Aunque no nos preocupemos, lógicamente nos gustaría que nuestro pequeño no cometiera errores y aprendiera la forma correcta cuanto antes. Pues bien, ¿qué podemos hacer para ayudarle?

Lo que NO hay que hacer cuando nuestro pequeño se equivoca

Lo primero y más importante es NO corregirle directamente y NUNCA reírnos de él por decirlo mal. Por ejemplo:

“Mamá se ha rompido”

“¿Rompido? no hija, no se dice así, se dice roto. A ver dilo tú: “roto”

El error que está cometiendo no es realmente una equivocación suya, está pasando por una fase normal del aprendizaje de la lengua. Señalarle el error sólo va a hacer que piense que lo hace mal y hable menos por miedo a equivocarse.

Tampoco es buena idea hacerle que repita la palabra correcta muchas veces. Realmente es como un castigo, a algo que no está realizando mal a propósito. Esto, al igual que en el punto anterior sólo hace que le acabe teniendo miedo a hablar. Y, algo que también he visto muchas veces y que sólo hace que el niño acabe con mayor ansiedad al habla es pedirle que lo diga sin pistas:

“A ver, qué le ha pasado al juguete”

“se ha rompido”

“No, no se ha rompido, ¿Qué le ha pasado?”

Esta forma, es terrible, porque el pequeño no entiende lo que está pasando, y pedirle una y otra vez que lo diga bien sin ayuda solo puede hacer que acabe siendo más callado e introvertido por miedo a equivocarse.

¿Qué hacemos cuando se equivoca? ¿Cómo podemos ayudarle?

Hay tres posibilidades muy buenas para responder a nuestro hijo cuando comete un error que le van a ayudar a adquirir la excepción sin dificultades:

1. Expansión: Consiste en responder repitiendo la frase de nuestro hijo pero en la forma correcta:

Hijo: “Mamá, se ha rompido”

Mamá: “Si, el juguete se ha roto.”

2. Reformulación: Supone rehacer la formulación de la frase de forma correcta pero con una estructura correcta:

Hijo: “Mamá, se ha rompido”

Mamá: “¿Qué ha pasado? ¿se ha roto? Y, ¿Cómo podemos arreglar el juguete que se ha roto?”

3. Clarificación: Es como hacer que no lo has entendido y pides que te lo aclaren:

Hijo: “Mamá, se ha rompido”

Mamá: “¿Qué ha pasado con el juguete? ¿Se ha roto?”

Cualquiera de las tres formas es perfecta para que nuestro pequeño aprenda la forma correcta de forma natural y sin señalarle que comete errores. Mi preferida es la reformulación, me parece la forma más natural y además hace más rica la conversación. ¿Cuál es la tuya?

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