Los niños aprenden antes a no hacerse pis encima por el día, pero por la noche les cuesta más y es que se trata de un aprendizaje complejo. Por mucha intención que le pongan a veces no aprenden tan rápido como nos gustaría a los papás. Mi hijo moja la cama ¿es un trastorno? ¿Qué es la Enuresis?

Mi hijo moja la cama

Cuando el bebé nace no tiene un control voluntario sobre la orina, sino que el bebé “se hace pis” de forma automática en el momento en que su vejiga está llena. El control de la orina es un aprendizaje que se va realizando a lo largo de los primeros años del desarrollo del niño y que necesita un complejo proceso de maduración que requiere:

  • aprendizaje social acerca de cuándo, dónde y cómo está bien hacer pis
  • desarrollo muscular que permite tener un control voluntario sobre los músculos de la pelvis
  • desarrollo psicológico que permite integrar la información social con la biológica, es decir, tomar conciencia de las señales de nuestro cuerpo y realizar un plan de acción que permite ir al baño y realizar toda la secuencia de hacer pis (desvestirse, sentarse, limpiarse, etc.)

Aunque esta actividad es vista por los adultos como algo automático, sencillo y que no requiere grandes habilidades, lo cierto es que no nacemos con esta habilidad, sino que es necesario APRENDERLA, de la misma manera que aprendemos a andar, a comer o a leer. Primero, el niño aprende a no hacerse pis encima durante el día, cuando está despierto y es más consciente de sus sensaciones corporales; después, aprenderá a controlar su orina durante la noche.

¿Cuándo es un trastorno?

Cuando el aprendizaje del control voluntario de la orina no se produce en la edad típica o se realiza mal, hablamos de enuresis infantil. La Enuresis es un trastorno evolutivo, es decir, está ligado a la edad. Se considera que en un desarrollo y aprendizaje normales el niño va a aprender el control urinario en torno a los 3 años. Por ello, hablaremos de trastorno a partir de los cuatro años cuando ya se considera que el niño tiene la madurez suficiente para adquirir el control voluntario del reflejo de orinar.

El mejor tratamiento será aquel que lleve a cabo un psicólogo especialista a través de una primera evaluación que permita dar pautas a los padres para educar a su hijo en el control de la orina.

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