El efecto Pigmalion lo estudiaron un grupo de psicólogos en el ámbito educativo y descubrieron que las expectativas que se tienen sobre las capacidades de los niños afectan directamente a su rendimiento. Como padres este efecto es, si cabe más importante, ¿Crees en sus capacidades? ¿Has pensado en cuáles son tus expectativas sobre sus posibilidades?

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A veces, por el afán de proteger a nuestros hijos podemos caer en el error de hacer demasidas cosas por ellos, sin permitirles experimentar y asumir sus propias responsabilidades. Si un niño que está aprendiendo a atarse los zapatos, cuando va a atárselos les quitamos las manos y lo hacemos nosotros les estamos enviando un mensaje: “Tú no sabes o no puedes, yo lo haré por ti y si lo generalizan, pueden aprender que ellos no pueden hacer las cosas solos desarrollando un autoconcepto muy pobre de sí mismos.

Pero ¡cuidado! podemos caer en el extremo contrario. ¡Las cosas no se aprenden solas! Si no les enseñamos a atarse los cordones, difícilmente un día se los atarán solos. Entonces, ¿cómo nos comportamos? ¿cómo podemos saber si lo estamos haciendo bien?

Los padres que NO creen que su hijo pueda hacer las cosas por sí solo:

  • No piden a sus hijos que hagan cosas
  • No conceden tiempo para subsanar sus propios errores, sino que tratan de arreglarlo por ellos
  • Dan ayuda antes de ver si de verdad la necesita
  • Nunca tienen tiempo para enseñar nuevas habilidades
  • Advierten constantemente de posibles errores (“¡A que lo haces mal!”)
  • A la menor señal de que su hijo no es capaz de hacer algo confirma su expectativa negativa (“Ves, si es que no es muy espabilado”) y de forma implícita, así se lo irá transmitiendo a su hijo en el desarrollo.

La actitud de padres que se adelantan y hacen todo por sus hijos suele generar sentimientos de inseguridad en sus hijos (si mis padres no creen que yo sea capaz de hacerlo, es porque no soy capaz) con lo que ni si quieran lo intentan. Como no lo intentan no aprenden y esto hace que se confirme la expectativa. “Es cierto, no soy capaz de hacer las cosas yo solo”

Los padres que creen que su hijo SI puede hacer las cosas solos:

  • No observan a sus hijos y esperan que las cosas les salgan mal, se fijan más en los avances
  • Cuando sus hijos comenten un error se fijan en lo que han podido aprender de la experiencia
  • Si ven que sus hijos se están esforzando no tratan de intervenir, les apoyan por ello
  • Ofrecen a sus hijos posibilidades y oportunidades diferentes para que se “prueben” a sí mismos
  • Proporcionan ayuda ante tareas complejas y retiran el apoyo cuando sus hijos pueden hacerlo solos
  • Saben que su hijo puede hacerlo, y así se lo transmiten

En definitiva, los padres desempeñamos un papel importante en el desarrollo de las capacidades y la autonomía de sus hijos. Las expectativas que tengamos y nuestro estilo de crianza será clave.

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