Una de las grandes preocupaciones para los padres con la llegada de un nuevo hijo es su educación y la compatibilidad de sus cuidados con el trabajo de los padres. Sin duda, atender las necesidades de un bebé y poder compatibilizar esto con los horarios laborales se puede convertir en un “rompecabezas” cuando los dos papás trabajan. Muchos padres se preguntan: ¿es mejor que vaya a la guardería pronto? ¿estará mejor atendido con su abuela que en una guardería? ¿y si uno de los papás nos quedamos en casa sin trabajar? ¿ir a la guardería supone que va ponerse malito más a menudo? No hay respuestas claras para estas preguntas, cada familia es única y cada situación diferente, con lo que lo mejor es pensar en nuestra situación y seguir unos pequeños consejos.

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¿Cuál es la edad ideal para comenzar a ir a la escuela?

No existe una edad ideal para comenzar a ir a la escuela. La edad de escolarización obligatoria según la última ley de educación son los 6 años, pero todos los expertos recomiendan no posponerlo más allá de los 3 años. En las escuelas infantiles los niños comienzan a aprender aspectos muy relevantes del número, las letras y la educación psicomotriz que van a ser fundamentales para poder adquirir los conocimientos de primaria. Por lo tanto, hay que comenzar antes de los 3 años. Entre los 0 y los 3 años, la incorporación a la escuela infantil dependerá de la situación particular de cada familia atendiendo a:

  • Asistir a la escuela infantil antes de los 3 años no debería implicar que el niño tenga una “jornada laboral”. Es decir, que el niño permanezca en la escuela infantil más de 6 ó 7 horas deja poco tiempo para estar con sus papás, que son sus figuras principales de apego.
  • No es una buena costumbre realizar muchos cambios en la escuela infantil. Si el niño ha comenzado a acudir, lo ideal es que permanezca en la misma escuela y con el mismo profesor o profesora al menos cada año escolar. En los primeros años, se establecen fuertes vínculos que van a sentar las bases del desarrollo emocional del niño, muchos cambios en sus figuras de referencia le dan al niño cierta sensación de inseguridad.
  • Es preferible que los padres piensen y organicen bien antes de tomar una decisión y después tener que realizar cambios continuos. Es decir, si decidimos que comience en la escuela, lo ideal es que tras un periodo de adaptación acuda a ella con frecuencia y con una rutina estable. Si durante un tiempo uno de los papás está en casa y “saca” esos meses al niño de la guardería, el niño necesitará una nueva adaptación a la escuela.

 ¿Qué puedo hacer para mejorar su adaptación a la guardería?

Cuando el niño comienza la escuela infantil, es conveniente realizar un periodo de adaptación para que se asimilen los cambios que se van a producir, tanto para el niño como para los padres. Entre las cosas que se pueden llevar a cabo para facilitar la adaptación están:

  • Antes de empezar, visitar el centro con el niño para que conozca a los educadores y para que conozca el aula donde va a estar. La idea es que se familiarice lo máximo posible con el centro y que este contacto pueda realizarlo con sus padres en un principio.
  • Familiarizar al niño con la idea de escuela a través de cuentos y explicaciones sencillas. Podemos buscar dibujos y cuentos donde hablen de forma positiva de la escuela.
  • Los primeros días acompañar al niño al centro y jugar con él allí. Hay que evitar el llanto delante del niño o exponer nuestras preocupaciones con respecto a la escuela delante de él.
  • La actitud de los padres en estos primeros días es fundamental, ya que para el niño su referencia sobre el mundo son sus padres, por lo que sabrá si está en sitio seguro o “peligroso” según se lo presenten sus padres.
  • Aumentar poco a poco las horas en las que el niño se queda sólo en el centro educativo. En general, los centros tienen establecido cómo llevar a cabo el periodo de adaptación y el propio equipo educativo nos orientará a cómo realizarlo, en función de la disponibilidad de los padres y lo que sea mejor para el niño.

En cualquier caso, tengamos que llevar a nuestro hijo a la escuela infantil o no, será importante cuidar el tiempo que pasamos con él. Aunque no estemos por las mañanas, podemos aprovechar las tardes para pasar tiempo de calidad que permita mantener los lazos afectivos que nuestro hijo necesita para desarrollar un autoconcepto positivo y seguro de sí mismo.

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