A sentir emociones, interpretarlas y responder a ellas ¡se aprende! y esto es fundamental en los primeros años si queremos que nuestros hijos tengan,no solo una infancia más feliz, sino también una vida adulta plena. ¿Tu hijo expresa sus sentimientos? ¿Habla contigo cuando está triste o cuando está muy contento?

mama dando un beso a su hijo

En la educación de nuestros pequeños nos centramos siempre en “que se porten bien”. Básicamente cuando alguien nos pregunta por nuestros hijos la pregunta es: ¿y qué tal se porta? ¿os deja dormir? ¿da problemas en el cole? Parece que si un niño tiene un buen comportamiento la educación es la adecuada y no hay nada más por lo que preocuparse. Sin embargo, si sólo nos fijamos en eso estamos dejando de lado un aspecto clave en el desarrollo de nuestros hijos, y digo clave, porque es básico para que nuestros hijos se sientan bien consigo mismos y sean felices de pequeños y de adultos. Y es que, si cuando se sienten mal no entienden lo que les pasa y reaccionan con una rabieta, y siguen sin aprenderlo cuando sean mayores harán lo mismo, y ante adversidades del día a día, reaccionarán con ira contra los demás o contra sí mismos.

Aprender a regular las emociones podríamos decir que es la mejor herencia que le podemos dar a nuestros hijos. Si entienden lo que les pasa, lo afrontan y pueden regularlo en su beneficio, serán más felices ahora y tendrán una vida adulta más plena. Pero, ¿eso cómo se hace? ¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a aprender a regular sus emociones?

1. !Las emociones son importantes!

En primer lugar, si nosotros como padres no le damos la importancia que merecen a los sentimientos y las emociones, nuestro hijo tampoco se la dará. Sin embargo, ¡los sentimientos es lo que define que estemos felices o tristes! Si nosotros mismos como adultos, nos paramos a pensar en qué sentimos y cómo nos comportamos cuando estamos tristes, alegres, inquietos, etc. y no tenemos miedo de expresarlo delante de nuestro hijo estaremos facilitándole que él también lo exprese.

2. Proporcionar espacios para expresar emociones

¿Le expresas cariño a tu hijo? ¿y a tu pareja delante de tu hijo? ¿Y a la familia o los amigos delante de tu hijo? La mayoría expresamos cariño a nuestro hijo -cada uno a su manera, pero solemos hacerlo- sin embargo, ocultamos la expresión de emociones a otros cuando está nuestro hijo delante. Además, les solemos ocultar nuestros sentimientos del día a día, o peor, lo expresamos “como si no estuviera” pensando que no lo entiende. Llegamos del trabajo hartos y nos mostramos desairados, agotados, y si nuestro pequeño nos pregunta respondemos “nada cariño, mamá está muy bien porque ya está en casita contigo“. Pues bien, con esto nuestro hijo entiende que “algo pasa que no se puede decir porque no es bueno decir que hay algo malo“. Cuando él tenga un mal día, es posible que prefiera callarse antes de explicarte que ha tenido un mal día.

3. Enseñarles a expresarlo

Para hablar de cómo nos sentimos hace falta una madurez cognitiva que los más pequeños todavía no han desarrollado, pero eso no quiere decir que no sientan una cosa u otra. Facilitarles la expresión de lo que sienten poniéndole palabras les puede ayudar a entenderlo. Por ejemplo, si observamos un día que está más callado de lo habitual al salir del cole, podemos hacerle preguntas sobre cómo ha ido el día: ¿qué tal con tu amigo Guille?  ¿Entonces tu amigo Guille no ha querido ponerse en tu mismo equipo de fútbol? Eso te habrá dolido, ¿no?…

4. Ayudarles a manejar lo que sienten

Cuando nuestro hijo expresa lo que siente, por supuesto ¡algo hay que hacer! He visto a veces cómo los padres dejaban de lado un comentario de su hijo sobre cómo se sentía porque “son cosas de críos” y ¡desde luego! son cosas de críos que, además de ser muy importantes para ellos, son también sus primeras experiencias gracias a las cuales están aprendiendo habilidades para manejarse con los demás y consigo mismos en el futuro. Si le restamos importancia, aprenderá que sus sentimientos no son importantes. En el ejemplo de antes, si nuestro hijo se muestra triste porque su compañero prefiere estar en otro equipo, podemos ayudarle a manejar la situación: Oye, ¿y qué te parece si le preguntas mañana por qué no quiere estar en tu equipo?, igual no tiene nada que ver contigo”

Ayudarles a regular sus emociones no quiere decir que nuestros hijos nos tengan que contar todo lo que les pasa. Algunos no saben, no quieren o sencillamente, prefieren no hablarlo. Es importante respetar su ritmo y sus tiempos. Si en casa hablas de sentimientos, seguro que le será más fácil no sentir vergüenza al contar lo que le pasa. Si lo hace, escucha y apoya, se puede ayudar o guiar pero no corras a resolverle sus problemas.

5. A veces nos sentimos tristes, pero otras ¡nos sentimos muy felices!

Hay emociones negativas, pero también positivas. Ayudar a identificar emociones no es solo aprender a decir que uno se siente mal, también es aprender a decir que ¡se está feliz! “¿Qué tal ha ido el día hoy? ¡Genial, hoy nos sentimos muy contentos y vamos a celebrarlo!”  Tu hijo puede estar feliz porque ha conseguido hacer la voltereta, porque ha conocido a un nuevo amigo muy divertido o porque le ha gustado mucho el helado que ha elegido. Cualquier razón es buena y muy importante, ¡ayúdale a disfrutarlo!

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