Una de las mayores preocupaciones de los padres es el fracaso escolar de nuestros hijos. Lógicamente nos preocupa su futuro y el abandono de los estudios puede hacer que pierda muchas oportunidades. A veces, vemos que se esfuerza y que aún así, no logra los resultados que quiere. ¿Qué esta pasando? ¿Cómo podemos ayudarle?

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Las dificultades con los estudios tienen, a menudo, relación con dificultades para concentrarse en las tareas escolares. Cuando nuestro hijo sufre estas dificultades, puede pasar largas horas estudiando y obtener después malos resultados. Esta situación se agrava con el tiempo porque la complejidad de las tareas escolares aumentan y el niño no ha logrado aprender conocimientos anteriores. Nuestro hijo puede acabar con una fuerte desmotivación por el estudio y desvinculación con la vida escolar.

¿Cómo detectar la falta de concentración?

Cuando nuestro hijo tiene dificultades para concentrarse en las tareas escolares podemos detectarlo estando atentos a señales como estas:

  • Les cuesta mucho ponerse a estudiar, dan varios rodeos antes de sentarse a estudiar y cuando lo hacen no tienen todo lo que necesitan en su mesa, lo que hace que vuelvan nuevamente a levantarse.
  • Cualquier cosa mínima es motivo de distracción: una arruga en una hoja, una mancha en el libro, un dibujo, etc.
  • Deja muchas tareas sin finalizar
  • Siempre tienen excusa para hacer descansos mientras estudian: ir al baño, beber agua, comer, etc.

¿Qué podemos hacer para mejorar la concentración?

Al igual que cualquier otra habilidad, la concentración mejora ejercitándola y empeora cuando pasamos tiempo sin ejercitarla. Para mejorar la concentración de nuestros hijos debemos asegurarnos de:

  • Eliminar cualquier estímulo irrelevante en la zona de estudio (fotografías, juegos, colores…) Debemos potenciar que nuestro hijo mantenga su zona de estudio libre y despejada, con los materiales necesarios para estudiar y dejar todos los objetos de juego en otra zona de la habitación que quede a espaldas del niño mientras estudia.
  • Mantener apagado cualquier aparato que emita sonido (música, televisión, etc.)
  • Programar el estudio y los descansos. Antes de comenzar a estudiar le podemos proponer a nuestro hijo hacer la planificación de su estudio, especificando tiempos y descansos. Siempre tenemos que animar a que cumpla el horario -tanto de inicio de estudio, como de descansos y de fin de estudio- Es preferible estudiar poco tiempo bien, que mucho tiempo mal.
  • Promover que el niño estudie con una rutina fija de horarios. Si se acostumbra a estudiar a determinada hora y adquiere el hábito, le será más fácil concentrarse que si estudia de forma esporádica y desordenada.
  • Utilizar diferentes materiales para aprender. Si tiene que aprender geografía podemos ofrecerle además del libro de texto, mapas, puzzles… Esto hará que aumente su interés por el tema y se entretenga más. Si favorecemos que el estudio sea más divertido, más fácil será que se concentre y aprenda. 
  • Fuera del tiempo de estudio podemos proponer juegos divertidos que exijan mantener la concentración como los puzzles, colorear siluetas sin salirse de las lineas, recortar, etc. 

Nuestro apoyo va a ser muy útil para que se interese más por las tareas escolares. Tenemos siempre que halagar sus esfuerzos y centrarnos más en todo lo que consigue (“¡Genial, has aprobado el examen de matemáticas que era tan difícil! Ahora a ponernos con el de lengua que ya verás que también puedes”) que fijarnos sólo en lo que podía mejorar aún viendo que se está esforzando (Al final sólo has conseguido un aprobado raspado en mates, vaya, ¡parece que las mates no son lo tuyo!)

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