El desarrollo de la psicomotricidad entre los 2 y los 6 años es un aspecto decisivo en el crecimiento de los niños. El niño pasa en esto años de aprender a andar a lograr con 6 años una buena coordinación fina (manual) y gruesa; que continuará madurando en la segunda infancia

niños jugando al balón

Así, en esta etapa, gracias al aprendizaje y en entrenamiento que va realizando en los diferentes entornos en los que se desarrolla (en el hogar, en la escuela infantil, en parques…) el niño va desarrollando su musculatura y la coordinación de sus movimientos de manera que a medida que se produce un importante crecimiento físico, el niño irá dominando diferentes habilidades psicomotrices:

Con 2 años

  • Puede permanecer sentado
  • Construye torres de seis cubos
  • Sube y baja escaleras usando los dos pies en cada escalón
  • Es capaz de insertar cuentas con una aguja

Con 3 años

  • Construye torres de nueve o diez cubos
  • Puede variar la velocidad cuando corre en función sus intereses
  • Sube las escaleras usando un pie por escalón
  • Puede pedalear en un triciclo

Con 4 años

  • Puede saltar con una sola pierna (a la pata coja)
  • Puede lanzar una pelota con fuerza echando su brazo hacia atrás
  • Mantiene el equilibrio en un solo pie durante algunos segundos
  • Puede abotonarse la ropa y hacerse el nudo de los zapatos (siempre que haya sido previamente enseñado)

Con 5 años

  • Salta sin dificultades
  • Mantiene el equilibrio sobre la punta de los pies varios segundos
  • Puede realizar ejercicios físicos variados y bailar
  • Es capaz de usar el cepillo de dientes y el peine
  • Puede dibujar la figura de una persona

Además, durante estos años se construye el esquema corporal que no es otra cosa que el esquema mental que nuestro cerebro tiene de nuestro propio cuerpo y que le sirve para “dar las órdenes” oportunas para la realización de movimientos complejos y coordinados. La gran plasticidad del cerebro en estas edades hace que se convierta en un período crítico de desarrollo de estas habilidades psicomotrices, de manera que, debe convertirse en un objetivo prioritario de esta etapa el ejercicio motor y la experimentación de movimientos, logrando una óptima madurez psicomotriz.

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