Un juego pensado para convertirles en pequeños artesanos. Crear tus propios abalorios y abalorios para regalar es una idea fantástica para pasar una tarde en casa divertida y desarrollar un montón de habilidades.

Edad

A partir de año y medio.

Materiales

Se necesita hilo flexible similar al alambre, a ser posible, de colores y algunos accesorios como por ejemplo:
– Bolitas de colores
– Botones
– Garbanzos, macarrones, lentejas o judías
– Palomítas
– Poliespan

El juego

Siéntaté con tu hijo y planteale un nuevo juego. Le dices que os vais a convertir en artesanos de bisutería y que vais a construir los pendientes, anillos, pulseras y colgantes más bonitos del mundo. Le planteais que con el hilo flexible y el resto de materiales hay que ir construyendo diferentes abalorios introduciendo los objetos en el hilo por los agujeros. Podeis utilizar cualquier material que tengais por casa, reciclando cosas que ya no utiliceis, por ejemplo podeis utilizar un trozo de poliespan, recortárlo con formas y hacerle agujeros en medio para que pueda ser introducido en el alambre. Cuando tengais muchos, podeis hacer una exposición en casa e invitar a la familia, ¡cado uno podrá llevarse el que más le guste!

Otras opciones

En vez de hilos también se pueden utilizar cordordones de zapatos, o lana de hacer punto con una aguja sin punta. Además de pendientes y pulseras también podemos sugerirle que realice otro tipo de objetos: llaveros, marcos de fotos, pequeños amuletos…

¿Qué desarrolla?

Psicomotricidad: Desarrolla la motricidad fina de las manos. El desarrollo de esta actividad requiere una buena coordinación de las manos y la vista -la llamada coordinación viso-motriz- que le va a ser muy útil en su desarrollo para aprender habilidades tan importantes como escribir.

Creatividad: Este tipo de actividades ofrecen un amplio abanico de posibilidades que le permiten al niño imaginar y desarrollar su creatividad. Es fundamental que se potencie en la medida de lo posible que ellos mismos busquen los materiales, dejándoles abierta cualquier posibilidad para convertir cualquier material en un bonito abalorio.

Sentido estético: Con este juego mejoramos su sentido estético, potenciando que reflexionen sobre los colores, las combinaciones y las formas.

Afectividad: Compartir el juego con ellos y permitirles que se lo muestren a sus seres queridos es un fantástico ejercicio de afectividad, enseñandoles la satisfacción de realizar algo para los demás.

Autoconcepto: La construcción de algo propio es un ejercicio que enriquece el autoconcepto del niño, permitiéndole ser consciente de sus capacidades y de sus logros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *