Una idea para pasar una tarde -o varias- muy divertidas en casa. ¡Crea tu propio puzzle con ayuda de papá y mamá, claro! 

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¿Qué necesitamos?

Unas tijeras, pegamento, una cartulina o cartón, una fotografía divertida o un dibujo que haya realizado nuestro hijo.

¿A partir de que edad podemos jugar?

Este juego se puede realizar con niños a partir de tres años. En función de la edad, habrá que adaptar los materiales y el nivel de exigencia.

¿Cómo se juega?

El juego consiste en proponer a nuestro hijo o a nuestros hijos que creen su propio puzzle. Para ello, podemos comenzar pidiéndoles que realicen un dibujo muy bonito o, utilizar fotografías impresas en un tamaño grande.

Una vez que tenemos los dibujos o la fotografía, tenemos que pegar estos en cartulinas duras o cartón, que le den cierta consistencia y entonces, le diremos a nuestro hijo que dibuje con un rutulador las piezas del puzzle. Después solo tiene que recortarlas y… listo!! ya tenemos un puzzle propio. En función de la edad de nuestro hijo podemos sugerirle que realice un puzzle de muchas piezas -en este caso puede ser util sacarle una foto previa al dibujo para guiar la realización del puzzle posterior –  o recortarlo en pocas piezas para niños de menos edad.

Una vez que tenemos el puzzle, podemos proponer a nuestro hijo guardarlo en una cajita para hacerlo cuantas veces queramos, enseñárselo a la familia y pedirle a compañeros y familiares que hagan el puzzle que hemos creado. Cuando nos hayamos cansado de hacer y deshacer el mismo puzzle, podemos pegar las piezas en una cartulina y enmarcarlo, ¡será un bonito recuerdo para colgar en su habitación!

Habilidades que se desarrollan:

Psicomotricidad: Desarrolla la motricidad fina de las manos. Recortar piezas irregulares (de puzzle) requiere una buena coordinación de las manos y la vista -la llamada coordinación viso-motriz- que le va a ser muy útil en su desarrollo para aprender habilidades tan importantes como escribir.

Sentido estético: Con este juego mejoramos su sentido estético, potenciando que reflexionen sobre los colores, las combinaciones y las formas.

Mejora de la atención: La realización de puzzles requiere entrenar la atención mantenida ya que implica tener como referencia una imagen e ir buscando entre diferentes piezas, asegurando que continua la imagen y tiene coherencia. Esta actividad, promueve el desarrollo de habilidades mentales fundamentales.

Afectividad: Compartir el juego con ellos y permitirles que se lo muestren a sus seres queridos es un fantástico ejercicio de afectividad, enseñandoles la satisfacción de realizar algo para los demás.

Autoconcepto: La construcción de algo propio es un ejercicio que enriquece el autoconcepto del niño, permitiéndole ser consciente de sus capacidades y de sus logros.

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