Este juego es muy sencillo y no requiere ningún desembolso económico. Según la edad del niño al que va dirigido podemos plantearlo con un procedimiento diferente.

con mama leyendo un cuento

Edades:

A partir de dos años

Materiales:

Cuentos adaptados a la edad de nuestro hijo

Juego:

Para niños pequeños, podemos leerles un cuento breve (intentando que no sea a la hora de dormir) sin llegar al final. En las últimas páginas proponerles que sean ellos quienes terminen el cuento. Si no se animan podemos promoverlo con preguntas ¿y qué crees que pasará con el enano? ¿Encontrarán el tesoro? Cuando tenga un final elaborado les planteamos que lo pinten, podemos ayudarles realizando bocetos que ellos tendrán que colorear. El dibujo debe representar lo máximo posible el final que nuestro hijo se ha inventado.

Para niños medianos, le podemos proponer que lean un cuento con nosotros y que ellos modifiquen el final. Según su nivel de desarrollo les podemos proponer que lo escriban con viñetas ilustrativas con nuestra ayuda.

Para los mayores se puede proponer que en casa se invente un final para una novela. Ellos escribirán un final y nosotros otro, y después un jurado (podría ser un tio o amigo de la familia) elegirá cuál es el mejor final.  Si tiene hermanos, el concurso puede ser entre ellos y el jurado nosotros, o también podemos propornerles que hagan el mejor final para la novela entre los dos.

Habilidades que favorece:

Concomiento de su entorno social: Este juego supone la creación de historias en base a un hilo anterior lo que implica poner en marcha su conocimiento del mundo social y establecer hipótesis acerca de las consecuencias de determinadas acciones. Se trata de un juego que potencia la reflexión sobre las situaciones sociales y cómo éstas tienen

Creatividad: Dejar abierto un final es una idea fantástica para potenciar que nuestros hijos planteen ideas innovadoras. Se trata de dejarles abierta la puerta de todo un mundo de posibilidades que ellos pueden crear.

Hábito lector: Desarrollar la pasíon por la lectura desde pequeños es un gran aprendizaje para el resto de su vida. La mejor manera de que nuestros hijos lean, es conseguir que les guste. Si hacemos de la lectura un juego divertido seguro que ellos mismos buscarán la manera de leer más.

Autoconcepto: Ser capaz de generar una idea nueva es un ejercicio fantástico para mejorar la imágen que tenemos de nosotros mismos. En la infancia nuestros hijos necesitan tener la posibilidad de tener experiencias de este tipo para ir construyendo una autoestima positiva.

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