El rendimiento académico depende directamente de si tu hijo estudia o si no lo hace. A veces. pensamos que nuestro hijo dedica mucho tiempo al estudio y sin embargo, solo hace como que estudia. Los padres tenemos la importante labor de detectar a tiempo este comportamiento para tratar de incidir en unos hábitos de estudio más adecuados.

hijo haciendo los deberes

¿Cómo detectar que no estudia?

Las características de un niño que no estudia o hace que estudia suele seguir las siguientes pautas:

  • Tardan mucho tiempo en terminar las tareas o las dejan a medias a menudo
  • Se ponen la televisión o la música mientras permanecen bastante tiempo “delante” del libro
  • Pueden estar en su cuarto varias horas, incluso sentados en su escritorio, pero en vez de los deberes hacen dibujos o juegan en el ordenador
  • Dicen que sus deberes implican la búsqueda de información por ordenador, y pocas veces dicen tener que  memorizar una lección
  • Se distraen con mucha facilidad
  • Cualquier ruido en el hogar hace que salgan de su habitación, cualquier visita supone que ellos “no puden estudiar”

¿Qué puedo hacer si mi hijo no estudia?

La dificultad para los niños que no estudian es lograr implantar unos hábitos de estudio y de trabajo. La única manera de adquirir hábitos es repetirlos una y otra vez sin variaciones día tras día. Si nuestro hijo no estudia, debemos insistir a diario en que siga unas pautas fijas. Una vez que tenga adquirido el hábito, ya no le costará ponerse a estudiar. Estos hábitos tienen que consistir en:

  • Dedicar a diario un tiempo al estudio -haya o no haya examenes cerca- y preferiblemente que este tiempo sea fijo. Este tiempo puede variar en función de la edad y las exigencias del curso académico, el equipo educativo puede indicarnos cuanto tiempo diario necesita dedicar nuestro hijo al estudio para lograr unos buenos resultados académicos.
  • Es mejor que dedique poco tiempo de calidad, que mucho distraido. Es prefirible empezar con poco tiempo diario y asegurarnos que lo utiliza adecuadamente. Podemos plantearle una tarea (por ejemplo realizar tres ejercicios de matemáticas y leer un texto de lengua), dejarle un espacio de tiempo razonable y corto y después revisar  con él que lo ha realizado. Si ha dedicado ese tiempo al estudio, dejarle el resto de la tarde libre. Tendrá la sensación del trabajo bien hecho y después, podremos ir aumentando progresivamente su tiempo de estudio con poco esfuerzo.
  • Ayudarle a planificar su estudio. Proponerle al principio de la tarde que escriba todo lo que tiene que hacer, estime tiempos y lo ordene según la dificultad de cada tarea -lo más fácil para el final-. Después, debe tratar de cumplirlo, con pequeños descansos intermedios.
  • Intentar “no castigar con estudiar”, es decir, si se porta mal una mala idea es castigarle con irse a su cuarto para hacer tareas escolares. Asociará las tareas escolares como si fueran un castigo, y perderá la motivación por aprender.

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