¿Cuanto le gustan a los niños sus juguetes? ¿Son necesarios para su desarrollo? ¿Realmente es tan malo que tengan muchos juguetes? ¿O lo que realmente es malo es que no tengan ninguno? ¿Cómo saber cual es el mejor juguete?

Niñas jugando en la playa

Una de las pocas cosas que sabía cuando me decidí a esto de tener hijos es que debían crecer con pocos juguetes. Había escuchado mucho esto de que los niños se vuelven tontos y caprichosos cuando tienen muchas cosas y yo lo tenía claro: ¡no quería hijos caprichosos! Ahora me hace incluso gracia el tema. Realmente, da igual que tengan muchos o pocos, realmente si tuvieran algo mejor que hacer jugarían poco o nada con la mayoría de ellos.

De bebés es curioso ver como los juguetes típicos les llaman poco la atención. Lo que más les gusta es tocar y explorar todas las cosas de los mayores. La mayoría de las veces lo que sucede es que les neutralizamos (Ains, ¡qué pena!) dejándoles en una zona acotada con sus juguetes pero, ¿cuánto tardarían si les dejáramos libres en coger nuestros artilugios de la cocina, el teclado del ordenador o nuestras pulseras? Desde luego mi hija lo tiene muy claro, mucho mejor lo que tiene en la mesa mamá que el peluche de luces y colores para bebés, que, por cierto, entretiene mucho más a los adultos que vienen a verla que a ella misma. Cuando ya son más mayores, es cierto que lo quieren todo, sobre lo que tienen sus amigos del cole, pero, una vez que ya lo tienen se cansan rápido y prefieren pasar la tarde en el parque o haciendo alguna trastada en casa. Y entonces vienen los lamentos, ¡Pero si tiene un montón de juguetes!

Si analizamos el tema desde el punto de vista del desarrollo psicológico, ¿Para qué sirven los juguetes? ¿Son realmente necesarios para el niño? ¿Sería malo para su desarrollo no tener juguetes? Pues bien, los juguetes son importantes en la medida que pueden cumplir alguna o varias de estas funciones:

  • Aprender cosas nuevas. Ahora que están de moda los juguetes educativos los papas nos ponemos muy contentos cuando además de pata pasar el rato el pequeño explorador aprende algo o desarrolla alguna habilidad importante.
  • Relacionarse con los compañeros: los juguetes que suponen un juego en equipo son una herramienta fantástica para relacionarse con los compañeros y hacer eso que los psicólogos consideramos tan importante: socializarse.
  • Divertirse: aprender esta muy bien, pero también sabemos que entreteniéndose existían pasar buenos ratos entretenidos con algún juego divertido.
  • Usar la imaginación y desarrollar la creatividad: la creatividad es el ingrediente clave de la inteligencia. El juego es la excusa perfecta para dejar volar la imaginación, crear nuevos mundos, poner reglas y experimentar cosas.

Teniendo en cuenta esto parece que la respuesta es clara, los juguetes son muy importantes y útiles para el desarrollo del niño. La cuestión, sin embargo, es un poco más complicada y es que, para conseguir estas cosas (aprender, divertirse, socializarse y desarrollar la creatividad) ni son necesarios los juguetes, ni todos los juguetes sirven para conseguirlo. Y es que, por muchos juguetes que inventen no hay mejor manera de socializarse que jugando al escondite, al pilla-pilla o a los globos de agua. Ni tampoco mejor manera de desarrollar la creatividad que inventando un barquito con gomaespuma que sea capaz de superar los obstáculos en el riachuelo del parque.

En realidad, lo verdaderamente importante (y fundamental para su desarrollo) es que tengan mucho tiempo (mucho, mucho) para jugar ya sea con o sin artilugios complicados.

Por eso, yo ahora lo tengo claro, nada de enfadarse con los abuelos que compran demasiados regalos, ni sufrir porque se vuelva tonta o materialista. ¡Mi niña es mucho más lista! Si puede explorar los rincones de la casa, encontrar riachuelos, inventar historias y juntarse con amigos para hacer una mini yincana en el parque, pasara de los juguetes. Y a la hora de comprarle algún juguete molón para jugar con ella dos reglas básicas:

  1. Que tengan pocas reglas. Cuanto menos dirigido este el juego mucho mejor, más libre dejara su imaginación.
  2. Que sea el más sencillo. No hace falta que tengan mil botones para que hagan cosas complicadas. Lo mejor son juguetes sencillos con muchas posibilidades. Con unos cubos de colores se pueden hacer castillos, caminos de obstáculos, torres, un juego de pruebas para conseguir cubo-puntos, y ¡mil cosas más!

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