A cualquier padre nos gusta saber que nuestro hijo se siente querido. Sentir que nos quieren, es el pilar fundamental que nuestro hijo necesita para un sano desarrollo emocional. De cómo establezcamos la relación con nuestro hijo, él después se relacionará con o sin miedos con los demás (y con nosotros) en el futuro. Pero no siempre lo demostramos de forma adecuada. 

Madre abrazando a su hija

En cuanto a crianza hay muchos “estilos” y diferentes opiniones. Después de un boom de crianza conductual (refuerza a tu hijo, tabla de puntos, establece límites, etc.) ahora estamos en el boom de la crianza natural y parece que la base principal es criarles con muchos abrazos y sin lágrimas. En mi opinión, ambos estilos no son contrarios, seguramente encontrar el equilibrio entre los dos sea la mejor opción. Las normas y los límites son necesarios, enseñar a nuestro hijo que algo está bien y que algo no está bien también es necesario, pero todo se puede hacer con mucho amor.

A veces, y con la mejor intención, como padres podemos expresar nuestro amor de forma inadecuada. Compensamos la falta de tiempo con nuestros hijos permitiendo más de la cuenta o les pedimos que se ajusten a unas normas sin ninguna flexibilidad (¡aunque haya tenido un día terrible en el colé!)

El amor de los padres es incondicional, en fondo, todos sabemos que da igual lo que hagan nuestros hijos, les seguiremos queriendo. Y esto, es maravilloso. Pero, ¿se lo demostramos de forma adecuada?

Qué NO es amor incondicional:

  • Permitirles hacer lo que quieran cuando quieran.
  • Nunca reñirles o enfadarnos con lo que hacen. Nuestros hijos no saben qué está bien y qué está mal y nosotros somos su referencia. Necesitan de nuestro criterio para aprender a convivir.
  • Comprarles cosas cuando su juguete preferido es un poco de nuestro tiempo
  • Decirles cosas como: “eres un niño malo”, “mamá ya no te quiere si haces eso”… Aunque hay que explicarles lo que está bien y lo que no, condicionar nuestro amor según su comportamiento es decirles que no siempre les apoyaremos. Hay que decirles que no está bien, explicárselo (según su edad) pero nunca condicionar nuestro cariño.

Qué SI es amor incondicional:

  • Demostrarles que siempre estaremos a su lado hagan lo que hagan.
  • Darles achuchones sin venir a cuento, sólo porque sí.
  • Dejarles dormir alguna vez con papá y mamá, si eso quieren.
  • Contarles un cuento hasta que se duerman.
  • Pasar el mayor tiempo posible con ellos

Enseñar a querer es un gran legado para la vida. Aprenderán a querer a los demás, a demostrarlo y a diferenciar “estar enfadado con alguien” de “dejar de quererle”. Su desarrollo emocional será más sano si sabe que cuenta con un apoyo seguro e incondicional y todo esto le ayudará a ser mucho más feliz.

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