La obesidad infantil es un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad que tiene consecuencias negativas en la salud y el desarrollo de nuestros hijos.  Entre las causas más importantes podemos citar:

El sedentarismoniño comiendo patatas

Cada vez es menos frecuente que nuestros hijos dediquen su tiempo libre a actividades deportivas y es más frecuente que pasen su tiempo libre en actividades sedentarias como los videojuegos, internet y la televisión. Este estilo de vida perjudica el estilo de vida, no solo por la falta de ejercicio físico, sino también porque estas actividades suelen llevar asociado el “picar” comida rápida mientras se realiza.

Hábitos familiares

Los hábitos alimenticios de los padres y otros familiares tienen unas consecuencias claras en la alimentación de los hijos. Cuando la familia tiene malos hábitos de alimentación, valores poco sanos sobre la comida y realiza comidas copiosas en el hogar es muy probable que el hijo copie y aprenda ese estilo de vida.

La ansiedad y el estrés

La rapidez y el ritmo de vida actual aumenta el estrés y la ansiedad que sufren nuestros hijos. Éstos tienen que hacer frente a menudo, a horarios “casi” laborales entre el horario escolar, las actividades extraescolares, etc. La ansiedad puede tener un efecto en el apetito, aumentando las ganas de comer para paliar las sensaciones desagradables de la ansiedad.

Los malos hábitos alimenticios

Relacionado con el estilo de vida, también podemos hablar de un aumento considerable del consumo de comida precocinada, comida rápida o “fastfood”, bollería y otros productos un alto contenido en calorías y bajo contenido nutricional. Este tipo de alimentación, además de provocar sobrepeso, inciden de forma negativa en la salud aumentando el riesgo de padecer un elevado colesterol, diabetes, etc.

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