Los bebés aprenden a toda velocidad, tienen ganas y cómo nos comportemos -o incentivemos- en sus primeras exploraciones van a marcar el desarrollo de una personalidad segura, con motivación y con interés por su mundo. ¿dejo a mi bebé solo jugando o le ayudo? ¿es bueno que aprenda solo o es mejor que yo se lo muestre?

BEBE ACTIVO

A mi me encanta observar la carita de mi pequeña, con los ojos abiertos como platos, mirando todo con interés y sorprendiéndose de cada movimiento y sonido que aparece a su alrededor. ¡Es fascinante! Y una cosa que me he propuesto es que esa carita no cambie, que mire siempre con interés y con inquietud su mundo. Pero, ¿cómo se hace eso?

La personalidad de nuestros hijos se desarrolla desde los primeros de meses de vida. Aunque parezca pronto, en los primeros meses está sentando las bases de un comportamiento seguro, activo con su mundo, y esto será clave en su autoestima. Los juegos que se realizan, las rutinas y nuestro comportamiento serán claves en este desarrollo.

¿Cómo puedo favorecer que sea un niño activo y con interés por aprender?

La capacidad para esforzarse con el objetivo de conseguir lo que uno desea, y aún fracasando seguir intentándolo hasta lograrlo es una capacidad compleja que se aprende en los primeros años de vida. Los bebés y los niños en la primera infancia quieren satisfacer sus necesidades de forma inmediata porque todavía no conocen la satisfacción de esforzarse por conseguir algo que desean. Aprender, conocer y experimentar requieren su tiempo, pero ¡tienen una gran recompensa! A veces, por el ritmo con el que vivimos -y educamos- se nos olvida que nuestros pequeños necesitan su tiempo y su esfuerzo para conocer su entorno ¿cómo podemos favorecer los padres que nuestro bebé se muestre activo e inquieto con su entorno? 

1. Explorando juegos u objetos que sean interesantes (y seguros)

A veces los padres, conocedores del mecanismo sencillo de un juguete tratamos de adelantarnos siempre y tocamos todos los botones para que el juego “haga las cosas que tiene que hacer“. Esto no permite que nuestro bebé experimente y logre por sí solo efectos en su entorno, se siente como si nada dependiera de su comportamiento, por lo que él solo tiene que esperar y todo se le “dará hecho”.

Cuando un bebé de ocho meses explora un juguete hasta lograr dar con el botón que hace que comience la música, su logro para él es muy incentivador y si nosotros además lo celebramos estaremos sentando las bases de un concepto muy positivo de sí mismo.

2. Consiguiendo sus primeros retos

Si tu bebé gatea, una idea es colocarle entre papá y mamá, a una distancia adecuada según las posibilidades reales de tu bebé de gatear y anímarle a que acuda ¡primero a papá y luego hacia mamá! Cada vez que llegue a uno de vosotros, puedes organizar una gran fiesta, cogiéndole y celebrando el éxito. La distancia entre vosotros se puede ir ampliando, pero recuerda siempre que esta distancia tiene que ser adecuada a las capacidades de tu bebé, tiene que suponer un reto alcanzable para él. Si es inalcanzable se frustrará y su autoestima quedará dañada, pero si es “demasiado fácil” no va a suponer ningún reto y no se estará favoreciendo sus ganas de esforzarse.

Con objetos también puedes proponerle retos, coloca objetos interesantes para él a su alcance, colocándolos más lejos cada vez. Si los logra alcanzar celébralo con una gran sonrisa y déjale el tiempo que necesite para disfrutarlos.

3. Para aprender ¡hay que mancharse!

Si estamos todo el tiempo pendientes de que no se manche con el suelo de casa o en el parque, seguramente estaremos limitando mucho sus oportunidades de aprender y explorar nuevos mundos. Le estaremos diciendo todo el tiempo “esto no” o “esto es caca” con lo que aprenderá que el mundo es un lugar peligroso que es mejor no explorar. Desde luego, hay que estar pendiente y protegerles de los peligros, pero no hay nada de malo en que encuentre las pelusas de nuestra casa o que se manche las manos con tierra en el parque.

4. Descubriendo nuevos mundos

No podemos limitar la exploración de nuestro pequeño a un espacio muy limitado de la casa con sus juguetes. Si le dejamos demasiado tiempo dentro de un parque con sus juguetes sus posibilidades de interesarse por su entorno están limitadas. Deja que tu pequeño descubra objetos y espacios. Es curioso ver como a nuestros pequeños les interesan mucho mas las cosas de los adultos que sus propios juguetes.

La inquietud y el interés por el mundo son actitudes fundamentales de una autoestima positiva y de una vida con significado. Si nuestros pequeños aprenden que pueden conseguir cosas, que aprender es divertido y que su entorno es algo interesante, estaremos sentando las bases de una infancia mucho más feliz y una vida adulta mucho más plena.

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