El autismo es uno de los trastornos que más conmoción causa en los padres, profesores y familiares de los niños que lo sufren. Sus consecuencias pueden llegar a ser tan demoledoras que pueden llevar al niño a un verdadero aislamiento social. A pesar de tener estas consecuencias, este trastorno ha sido relegado en la antiguedad al ámbito privado del hogar, causando en muchos casos la vergüenza de los padres y el temor del entorno que convivía con un niño afectado por este trastorno.

niño jugando con camión

La realidad es que, aunque el autismo ha estado ahí siempre, su descubrimiento y las investigaciones científicas al respecto han sido relativamente recientes. En 1943, se habla por primera vez del autismo, de mano del médico austriaco Leo Kanner, quien realizó una famosa e importante investigación con 11 niños cuyo comportamiento se alejaba significativamente de lo esperado. Kanner, concluyó que sufrían un trastorno, que él denominó autismo y cuya característica principal era la incapacidad para establecer contacto afectivo normal con otras personas. Tras este descubrimiento, se han ido sucediendo numerosas investigaciones que nos permiten, hoy, entender mejor qué es el autismo y qué necesidades tienen los niños y niñas que lo sufren.

Aunque el autismo se ha dado a conocer mucho en los últimos años, es un trastorno poco frecuente. Solo 1 de cada 1000 nacimientos se le diagnosticará un trastorno autista. Además, la afectación es mucho mayor en los niños que en las niñas, solo uno de cada cuatro afectados son niñas.

En la actualidad, el autismo se clasifica dentro de los llamados Trastornos Generalizados del Desarrollo, junto con otros trastornos menos conocidos como son el Trastorno de Rett, el Trastorno Desintegrativo Infantil o el Trastorno de Asperger.

Los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGDs)

Los Trastornos Generalizados del Desarrollo tienen su inicio siempre en la infancia y la afectación del trastorno no se da por igual en todos los niños y las niñas que lo sufren. En el caso del autismo, el inicio se sitúa siempre con anterioridad a los tres años de edad y el grado de afectación es muy variado. Otra característica de estos trastornos es que afecta a varias áreas del desarrollo del niño como pueden ser el lenguaje, el conocimiento social y las capacidades motoras.

Y, finalmente, otra característica de estos trastornos es que son crónicos, es decir, no existe hoy en día, ningún tratamiento que “cure” a estos niños. Sin embargo, gracias a los estudios realizados en este campo, existen diferentes tratamientos médicos, psicológicos y educativos que pueden permitir a los niños y niñas afectados por este trastorno desarrollarse y tener una vida lo más plena posible.

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