Se oye mucho hablar de la ansiedad de los niños cuando se separan de sus padres, de si será o no bueno llevarles a la guardería o cuánto tiempo tienen que pasar con su mamá para establecer una base sólida para su desarrollo emocional. Pero, ¿y qué pasa con las mamás? ¿lo pasan mal cuando se separan de sus hijos? ¿afecta esto a los niños?

Mama con bebé

El apego es un vínculo que se establece entre el bebé y su principal figura de cuidados (a veces, pueden ser dos, cuando el cuidado es compartido por igual) que, generalmente suele ser la madre. A partir de los 9 meses, los bebés diferencian claramente si están con su mamá o con otras personas de su entorno, y muy a menudo, se mostrarán muy tensos cuando su madre (o su principal figura de apego) esté lejos. Es cierto que cómo se desarrolle el apego tiene importantes repercusiones en el desarrollo emocional del niño, pero, y ¿qué pasa con el comportamiento de la madre cuando se separa de su hijo?

Hasta hace poco, nadie se había parado a pensar en el comportamiento de las mamás y en sus emociones ante la separación de sus bebés. Puede pasar que, tras 9 meses de preparación a la maternidad con el embarazo y los primeros meses en el que las mamás permanecemos “pegadas” a nuestro bebé tanto física como mentalmente (aunque no lo tengamos en brazos o cerca, ¡nuestro sistema de alerta está activado 24 horas!), las mamás desarrollamos un apego tan fuerte por nuestros pequeños que finalmente quienes lloramos desconsoladamente cuando nuestro bebé comienza en la guarde o cuando tenemos que dejarlo unas horas con la abuela. A esto, se le llama ansiedad maternal por la separación.

En relación con el pequeño, si le muestras tu preocupación (sin darte cuenta, a veces se muestra con gestos, cambios en el tono de voz, cambios en las rutinas, etc.) él también se preocupará y entonces puede vivir una separación como una experiencia negativa. Esto convierte la situación en un círculo vicioso:

En la puerta de la guarde el primer día:

MAMA: Se muestra preocupada y con gesto serio y dice: “No te preocupes pequeño, mamá vuelve pronto a por ti. Muy prontito estamos juntos otra vez” 

HIJO: Piensa: “Jo, esto debe ser serio y muy malo, mira qué triste está mama” entonces siente miedo, se pone a llorar y le echa los brazos a su mamá para que no se vaya. 

MAMÁ: Confirma su creencia: “Separarme de mi hijo es terrible para él”

A veces, sin darnos cuenta, le transmitimos a nuestros hijos nuestros temores, haciendo que se conviertan en reales. Nuestros pequeños, no saben qué es bueno y qué es malo y nosotros somos su referencia. Si nos ven tristes saben que lo que pasa es malo, si nos ven contentas saben que lo que sucede es bueno.

Entonces, vamos a darle la vuelta al círculo vicioso:

MAMA: Se muestra contenta y sonriendo dice: “Mira qué bonita es tu guarde, qué de colores y juguetes, qué bien te lo vas a pasar aquí. ¡Ya verás qué de amiguitos!

HIJO: Piensa: “No sé qué va a pasar, pero mamá está contenta, debe ser algo divertido” Con cierto interés mira el sitio nuevo, está tranquilo porque mamá le ha dicho que lo que va a suceder es muy bueno. Entonces se siente contento y sonrie.

MAMÁ: Confirma su creencia: “Mi niño va a aprender muchas cosas y estar muy feliz aquí. ¡Qué ganas de verle otra vez para saber que todo ha ido bien!

La maternidad (y la paternidad) es una experiencia que pone tu vida del revés -o eso dicen la mayoría de los papás-. Lo que está arriba se pone abajo y lo que estaba abajo sube para arriba. Es normal que los primeros meses de nuestro bebé sólo estemos preocupadas(os) por ellos, y el resto de las facetas de nuestra vida pasen a un segundo plano (o desaparezcan). Lo cierto es que poco a poco, las mamás y los papás tienen que ir recuperando espacios. Algunos consejos para superar la ansiedad maternal por separación:

  • Según vaya creciendo tu pequeño recupera alguna actividad que te resultaba placentera antes de ser mamá. Puede ser volver al trabajo, apuntarte de nuevo al gimnasio del barrio con tus antiguas compañeras, volver a hacer manualidades, salir de compras sólo para ti y sin tu pequeño, etc.
  • Si tienes que separarte dejando su cuidado durante unas horas a otras personas organiza el tiempo que sí vas a estar con él para que sea un tiempo de calidad. Algunas ideas pueden ser: ir al parque, pasar más tiempo del necesario en el baño, buscar música divertida para bailar juntos en casa, etc.
  • El mejor sitio donde va a estar tu hijo es contigo, pero también necesita tiempo para tener otras experiencias. Conocer otros niños, jugar a juegos diferentes, aprender sus primeros conceptos sobre el entorno que le rodea, etc. Seguro que te encantará conocer todo lo que ha aprendido nuevo cada día. Permite que disfrute en otros ambientes y con otras personas, eso va a enriquecer enormemente su desarrollo.

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