Como padres, nunca nos  imaginamos que nuestros hijos -personas ya bien formadas, inteligentes y sociables- puedan interesarse por las drogas. ¿Para qué lo va a necesitar si lo tiene todo? ¿Qué puede llevarle a probarlas?

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Me decía el otro día una madre que su hijo de 13 años ya “solo piensa en los amigos, ¡se ha olvidado de nosotros! ¡Hasta me rechaza por las mañanas cuando le quiero dar un beso!” Y es que el grupo de amigos en la adolescencia se convierte en la referencia de nuestros hijos y éste es uno de los riesgos de que los padres ni nos demos cuenta que de repente a nuestro hijo le empiezan a interesar las drogas.

No todos los adolescentes se inician en las drogas por el mismo motivo ni existe un patrón único de persona que tiene interés por las drogas. A veces, el hijo más ejemplar, es el que está teniendo interés por experimentar y sobre todo, por poder pertenecer a un grupo u otro. Aquí os dejo algunas de las razones que pueden llevar a vuestros hijos a “tontear” con las drogas, se trata de reflexionar sobre ellas para poder prevenir que una curiosidad inicial lleve a una grave adicción.

1. Interés por “probar”, por experimentar sus efectos

Algunos jóvenes sienten una terrible curiosidad por conocer los efectos de las drogas y por experimentar sensaciones nuevas. Son generalmente, personas abiertas y sociables que “no quieren perderse nada” y suelen opinar que “por probar, no pasa nada”. Este interés suele crecer por cosas que escuchan en la televisión o que cuentan sus amigos y la curiosidad les lleva a buscarlo e iniciarse en el consumo.

2. Por diversión 

Otros adolescentes hablan del uso de las drogas como un consumo recreativo, “por diversión”, en estos casos lo que se busca es “pasar un buen rato” generalmente con amigos. En estos casos, el consumo puede ir acompañado de otros comportamientos de riesgo (conducción de riesgo, violación de normas, actos sexuales sin protección…) que agravan el consumo y las consecuencias que éste puede tener en sus vidas.

 3. Sentimiento de pertenencia

En ocasiones el interés está en lograr pertenecer a un grupo, sentirse aceptado o incluso lograr ser el líder de un grupo. En estos casos nuestro hijo podría interesarse por las drogas por lograr que sus compañeros se fijen más en él y por el propio refuerzo que se logra cuando eres admirado por tus amigos o por tu grupo. Cuando esto sucede el riesgo es que en los grupos se comienza con escaladas de riesgo, todos quieren ser más admirados o aceptados con lo que el consumo de uno lleva a otro a consumir una sustancia más “fuerte” y éste a otro a realizar consumos cada vez más peligrosos.

 4. Transgredir, mostrarse en contra del sistema y de las normas

Otra razón que llama la atención de los más jóvenes es la propia transgresión de la norma. El hecho de llevar a cabo un comportamiento prohibido es un aliciente para los más jóvenes que viven el consumo como una autoafirmación de su -todavía en desarrollo- personalidad. De hecho, es por esto por lo que la prohibición explícita por parte de los padres no suele ser útil para la prevención de este tipo de consumos, sino que a veces, puede incrementar el interés por el consumo.

La mayoría de las veces, aunque prueben las drogas estos consumos serán experimentales y no continuarán. Cuando estos consumos son esporádicos pueden no llegar a ocasionar problemas, sin embargo, cuando se convierten en consumos crónicos, asociados a momentos de diversión, puede favorecer el inicio de un proceso muy grave de dependencia psicológica y social.

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